Trump afirma que E.U. “no perdería nada esencial” sin comercio con México, pero elogia su relación con Sheinbaum.
Avanzada (05/09/2029).- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a poner en el centro del debate la política comercial con sus principales socios al afirmar que su país “no perdería nada esencial” si decidiera interrumpir el comercio con naciones con las que mantiene un déficit bilateral, entre ellas México.
Durante un encuentro con medios de comunicación en el que abordó la balanza de pagos estadounidense, el mandatario sostuvo que las importaciones provenientes de México y de otros mercados no representan productos críticos o insustituibles para el funcionamiento de la economía de Estados Unidos, aseguró que México, con la salvedad de “tamales y tomates” no tiene más productos para comerciar.
A pesar de cuestionar el balance del intercambio de mercancías, en el que aseguró que Estados Unidos pierde 195 mil millones de dólares, el líder estadounidense buscó separar las diferencias en materia de comercio del ámbito diplomático. En su mensaje, subrayó que existe una relación positiva y un entendimiento constante con el gobierno de México.
“Tenemos una muy buena relación con la presidenta de México y la respetamos mucho”, declaró el mandatario al referirse a Claudia Sheinbaum, marcando una distinción entre su postura proteccionista en materia de aranceles y la interacción bilateral con la administración mexicana.
Las declaraciones del mandatario se producen en el marco de una conferencia para anunciar la firma de dos órdenes ejecutivas que están enfocadas en el sector agropecuario. La primera busca reducir el dominio de las cuatro principales corporaciones procesadoras de carne en Estados Unidos, al otorgar mayor flexibilidad a pequeños ganaderos y agricultores para procesar, empacar y vender directamente sus productos, con el objetivo de eliminar intermediarios y disminuir costos.
La segunda flexibiliza las restricciones para que productores y comunidades rurales puedan controlar especies depredadoras que representen una amenaza directa para el ganado, incluido el lobo gris mexicano. La medida ha abierto un debate entre la protección de la actividad ganadera y los esfuerzos de conservación de especies en peligro de extinción, particularmente en la zona fronteriza y el suroeste de Estados Unidos.