Frases como “cura enfermedades”, “pierde peso en días” o “aumenta músculo sin esfuerzo” pueden ser señales de publicidad engañosa. COFEPRIS recuerda que estos productos tienen una función nutricional y no deben sustituir tratamientos médicos.
Ciudad de México, Avanzada (02/08/2026).- En el mercado abundan cápsulas, polvos, bebidas y otros productos que prometen transformar el cuerpo en cuestión de días o incluso solucionar problemas de salud con unas cuantas dosis. Sin embargo, detrás de algunas de esas ofertas pueden existir mensajes que rebasan lo permitido para un suplemento alimenticio y que representan un riesgo para quienes depositan en ellos expectativas de tratamiento.
La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) establece que los suplementos alimenticios tienen como propósito complementar o aportar componentes de la dieta, como vitaminas, minerales, proteínas, grasas, carbohidratos, extractos vegetales y otros ingredientes de origen alimentario.
Su función es nutricional, no terapéutica. Por ello, un suplemento no puede presentarse como un medicamento ni atribuirse la capacidad de prevenir, aliviar, tratar o curar enfermedades.
Esta diferencia resulta especialmente importante cuando la publicidad utiliza términos que hacen pensar al consumidor que está adquiriendo una alternativa médica. Expresiones como “cura”, “elimina”, “regenera”, “rejuvenece” o “trata” deben tomarse como señales de advertencia cuando se emplean para atribuir efectos terapéuticos a estos productos.
El riesgo no se limita a perder dinero. Una persona que confía en una supuesta solución milagrosa podría retrasar una consulta médica, abandonar un tratamiento prescrito o intentar controlar una enfermedad mediante un producto que no está diseñado para cumplir esa función.
Las promesas relacionadas con el peso y la apariencia física también requieren especial cautela. Mensajes que ofrecen adelgazar rápidamente sin ejercicio, quemar grasa durante el sueño, desaparecer la grasa abdominal, incrementar la masa muscular sin esfuerzo o conseguir cambios visibles en pocas horas no constituyen, por sí mismos, evidencia de eficacia o seguridad.
COFEPRIS ha advertido sobre productos comercializados principalmente a través de internet y redes sociales que recurren a este tipo de afirmaciones para atraer compradores. En algunos casos, la publicidad utiliza imágenes, referencias a órganos o enfermedades, testimonios y supuestos especialistas para transmitir una apariencia de respaldo médico.
La presencia de un producto en una plataforma digital, el número de seguidores de quien lo recomienda o los comentarios positivos de otros consumidores tampoco garantizan que sus propiedades sean reales. La publicidad puede construir una imagen de confianza que no necesariamente corresponde con la finalidad sanitaria autorizada para el producto.
Otro aspecto que suele generar confusión es la palabra “natural”. Que un suplemento contenga ingredientes de origen vegetal no significa que sea necesariamente inocuo. Algunos componentes pueden provocar reacciones adversas o interactuar con medicamentos y otros productos que consume una persona.
Por esta razón, quienes padecen alguna enfermedad, toman medicamentos o buscan utilizar un suplemento para atender un problema específico deberían consultar previamente a un profesional de la salud.
La revisión tampoco debe limitarse a la publicidad. Antes de adquirir un suplemento es conveniente verificar la información de su etiqueta, incluido el nombre y domicilio del fabricante o responsable, el número de lote, la fecha de caducidad, las condiciones de conservación y las instrucciones de uso, además de las leyendas sanitarias correspondientes.
Entre ellas debe aparecer de manera clara la indicación: “ESTE PRODUCTO NO ES UN MEDICAMENTO”.
También es necesario comparar lo que señala el envase con lo que promete el vendedor. Un producto puede tener una presentación formal y, al mismo tiempo, ser promocionado en redes sociales con afirmaciones que no corresponden a la finalidad permitida para un suplemento alimenticio.
La recomendación de las autoridades es no dejarse llevar por resultados espectaculares, testimonios personales o transformaciones aparentemente inmediatas. Una oferta que promete demasiado merece una revisión más cuidadosa de sus ingredientes, etiquetado y publicidad antes de decidir si se consume.
Si se detecta un producto que asegura curar una enfermedad, ofrece cambios físicos extraordinarios o utiliza mensajes que podrían inducir a engaño, COFEPRIS cuenta con mecanismos para recibir denuncias y dar seguimiento a posibles irregularidades.
La regla fundamental es sencilla: un suplemento puede complementar la alimentación, pero no sustituye un diagnóstico ni un tratamiento médico. Ante una promesa de resultados milagrosos, detenerse a verificar la información puede ser la diferencia entre una compra innecesaria y una decisión que termine afectando la salud.