Infantilismo en el Senado
La comparecencia del doctor Hugo López-Gatell estuvo marcada por el sello que caracteriza a la oposición: la histeria. Su histeria, producto de su falta de programa político, y su frustración porque la realidad que inventan no se adecua a sus deseos.
La oposición ya tomó una constante en su comportamiento: el infantilismo. Ante cualquier acción del Gobierno de México ellos sólo atinan a reaccionar con el insulto como argumento y el berrinche como catarsis de su frustración. Sencillamente porque la implacable realidad no es como ellos quieren. No hubo caos, los servicios médicos no fueron rebasados y la pandemia se convirtió en un evento manejable, incluso, mejor que países desarrollados.
Pidieron la aplicación de pruebas y más pruebas como la panacea de la solución a la pandemia; hablaron del ocultamiento y torcimiento de la información; reiteraron el manejo subestimado de las cifras de defunciones; entre otros tópicos.
Olvidan un detalle, el actual gobierno, diariamente ha dado conferencias de prensa con un informe técnico de la evolución de la pandemia. No existe precedente de tal transparencia; sin embargo, en el senado sus integrantes –de oposición- decidieron asumir la forma más rupestre de hacer oposición al hacer las preguntas más sesgadas, tendenciosas, tramposas y, en algunos casos, francamente estúpidas. El espectáculo se lo llevó, por mucho, la senadora Alejandra Reynoso, que acusó a López-Gatell de misógino. Y dejó en claro, que cuando una “política” carezca de argumentos frente a un político, su respuesta automática será acusarlo se misógino. Será una fórmula infalible.
En la vertical sociedad del PRIAN, desde el presidente para abajo, todos los funcionarios públicos hablaban, y los senadores y diputados de sus partidos, hacían de sus dichos verdades absolutas y si el presidente decía otra cosa el dicho era cambiado y el equivocado era el funcionario en desliz en turno, pero el presidente y su gobierno siempre continuaban invictos.
Hoy ya hay debate y éste no le gusta a la oposición histérica que quiere mantener amordazados a los funcionarios para luego continuar insultándolos hasta aparentemente imponer su verdad (inventada por cierto).
La victoria del poder Ejecutivo sobre la oposición en el senado es doblemente contundente, por un lado, lo es, porque el subsecretario fue contundente y brillante en su comparecencia y, por otro lado, porque la oposición fue incapaz de articular un discurso coherente frente un funcionario de segunda línea jerárquica del gabinete de la 4T.
Lo verdaderamente nuevo fue la forma en que el presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado y la presidente de la Mesa Directiva trataron de empatizar con la oposición grosera.
En la citada reunión, Monreal dijo que las últimas semanas han sido las más difíciles, “las transmisiones y los decesos han incrementado, y estos han sido exponenciales” y estimó que no es el momento de bajar la guardia ni de caer “en ánimos triunfalistas”; además dijo: “Y, se ha generado, tenemos que decirlo, una confusión y un desconcierto social derivado de una crisis de desinformación”, dijo a Hugo López-Gatell el líder de la bancada de Morena en el Senado.
Por su parte, Mónica Fernández cuestionó que se relajen las medidas ante un posible escenario de rebrote: “Nos preocupa que la curva de contagio no sólo no se aplane, sino que la relajación de las medidas sanitarias y la vuelta en marcha de las actividades económicas, vaya a significar un rebrote de la pandemia, porque sería muy grave para todos”. Uno tiene que preguntarse por qué las ganas de empatizar con la oposición, que francamente ha sido saboteadora de la estrategia del Ejecutivo federal frente a la pandemia. Por qué golpear, política e innecesariamente, al gobierno de López Obrador
El Gobierno de México tiene mayoría absoluta por mandato ciudadano desde su origen y con base en estudios de opinión ha ganado simpatizantes que llegan hasta un 73 por ciento, si no es que más, lo cual precisa que no tiene que convocar ni llamar a la unidad nacional porque ésta ya está conformada. La minoría que critica debe sumarse con base en la buena fe y su espíritu patriótico y ya tendríamos la unanimidad. Que la oposición haya optado por ser un obstáculo enfermizo es su mediocre decisión.
Ricardo Monreal se equivoca al coquetear con la oposición insultante porque lastima a todos los mexicanos y obstaculiza el buen desempeño de las tareas del gobierno federal. Si su intención es dañar a Morena y buscar posicionarse dentro de las disputa políticas de ese instituto político, ese es otro problema. El verdadero problema de Monreal, al hacer esto, es ofender a la mayoría de los mexicanos que apoyan la 4T y muestra una parte muy limitada de su oficio político. No perdamos de vista que la transformación de México es un cuerpo de ciudadanos muy amplio de la sociedad, mucho más allá de Morena.
Los gobernadores zánganos
Los gobernadores sin hacerlo a través de un manifiesto explicito ya dejaron bien claro cuál es su reivindicación programática.
El día viernes llegaron a Colima en sus aviones opulentos, sus decenas de Suburban de lujo, los equipos de seguridad bien vestidos con chaquetas obscuras y lentes ad hoc, radios conectados a los oídos. Paralizaron el Tercer Anillo –de la zona metropolitana de la capital colimense-, las largas colas de autos sobres las avenidas Constitución y Ayuntamiento y sobre el mismo Tercer Anillo eran enormes, tan grandes como la molestia de las personas que ocupaban los autos varados porque la policía estatal estaba deteniendo el tráfico para que los virreyes no se molestaran en detenerse en los citados semáforos, que dicho sea de paso, el tráfico no es muy pesado producto de la Jornada Nacional de Sana Distancia.
En esos mismo momentos circularon dos noticias en las redes sociales: una falsa y una cierta, ambas patéticas. La primera falsa, difundida por el Diario de Colima (propiedad del tío del gobernador) que anunciaba el hallazgo del cadáver de la diputada Anel Bueno Sánchez (tanta crueldad es inconmensurable) y la segunda cierta, que confirmaba la desaparición de diez policías estatales por los rumbos de La Huerta, Jalisco.
La primera noticia tenía el fin (malogrado) de distraer a la población de la ostentosidad con la que se mueven los gobernadores, y la segunda, es la muestra de la realidad caótica del estado de Colima, producto del desgobierno del inútil de Nachito Peralta.
Para lo que sí es útil Nachito Peralta es para comer y beber buenos vinos con los gobernadores vividores de Michoacán, Jalisco, Tamaulipas, Coahuila, Durango y Nuevo León. Todo a cargo de los dineros de los colimenses y de los ciudadanos de cada uno de sus estados respectivos.
¿Vamos a seguir dándoles de comer y beber a estos zánganos para que hagan turismo político?
Esta forma de llegar a Colima e insultar a su población no es sólo un acto de prepotencia, soberbia, ostentosidad sino que es la expresión concreta de lo que le ofrecen al pueblo de México como programa de gobierno: la permanencia de la corrupción y el derroche.
En el Senado se manifestó la oposición en su mejor expresión, el infantilismo; y en Colima la oposición mostró su mejor cara, la del cinismo, la corrupción y el derroche.