Colima, México, Avanzada (21/06/2026).- Mientras la gobernadora de Indira Vizcaíno Silva sostiene públicamente que en su administración “la violencia contra las mujeres no se tolera; se previene, se atiende y se combate con acciones firmes y permanentes”, la realidad que viven los colimenses continúa marcada por homicidios, atentados armados y hallazgos de cuerpos, reflejo de una crisis de seguridad que sigue cobrando vidas en distintos puntos del estado.
En apenas seis días, la violencia letal dejó un saldo de ocho personas asesinadas y siete más heridas por disparos de arma de fuego en distintos municipios de Colima. En ninguno de los casos reportados hubo personas detenidas, prolongando la impunidad que acompaña a buena parte de estos hechos.
El recuento de esta semana confirma que la violencia en Colima no distingue género, territorio ni circunstancia. Desde ataques directos contra automovilistas hasta ejecuciones en espacios públicos y hallazgos de restos humanos, la constante sigue siendo la misma: la facilidad con la que operan los grupos armados y la ausencia de resultados concretos en materia de procuración de justicia.
El 14 de junio, tres personas que viajaban en un automóvil blanco rumbo a Pueblo Juárez, en el municipio de Coquimatlán, fueron atacadas a balazos por sujetos armados cerca de la plaza de toros. Los ocupantes resultaron heridos y fueron trasladados a un hospital para recibir atención médica.
El 15 de junio, una mujer fue asesinada dentro de un restaurante ubicado sobre la carretera Colima-Guadalajara, en el municipio de Cuauhtémoc. Según los primeros reportes, hombres armados ingresaron al establecimiento y le dispararon en repetidas ocasiones.
La jornada del 16 de junio dejó tres homicidios. Dos personas fueron ejecutadas a balazos mientras se encontraban sobre la calle Tabachines, en la colonia Las Higueras, en Cuauhtémoc. Ese mismo día, un hombre fue asesinado en la entrada de la colonia Joyitas, al norte de Villa de Álvarez, con dirección a El Naranjal.
El 18 de junio se convirtió en uno de los días más violentos del periodo. En Manzanillo, un hombre fue ejecutado a balazos en las inmediaciones del libramiento El Naranjo, a la altura de Tapeixtles. En Cuauhtémoc fueron localizados restos humanos en una brecha rumbo al rastro, sobre la calle Anastacio Brizuela. Más tarde, en la colonia Infonavit de Manzanillo, sujetos armados atacaron a balazos a los ocupantes de una mototaxi: el conductor perdió la vida en el lugar y el pasajero resultó gravemente herido.
El 19 de junio, la violencia continuó con el hallazgo del cadáver de un hombre maniatado y con visibles signos de tortura en la caja de una camioneta sobre la carretera Manzanillo-Minatitlán. Ese mismo día, otro hombre resultó gravemente herido tras ser atacado a balazos mientras conducía su vehículo sobre el bulevar Rodolfo Chávez Carrillo, en Colima. Además, una mujer y un hombre fueron agredidos a tiros en los accesos al sector 5 de la zona centro de Manzanillo, ambos con lesiones de gravedad.
A pesar de este nuevo repunte de violencia, el discurso oficial sigue apostando por mensajes de contención y coordinación institucional. Sin embargo, los hechos recientes evidencian que la inseguridad continúa siendo una de las principales deudas con la ciudadanía, que enfrenta diariamente un escenario de riesgo, incertidumbre y una justicia que sigue sin alcanzar a los responsables.