Avanzada (08/02/2026).- El gobierno de Cuba ha puesto en marcha un conjunto de medidas de emergencia para enfrentar una severa crisis energética y la escasez de combustible que afecta al país, lo que ha provocado ajustes significativos en la educación superior y en el sector turístico.
Ante la falta de combustible para transportar estudiantes y docentes, así como para generar electricidad en las instalaciones universitarias, la Universidad de La Habana anunció el cambio obligatorio a la modalidad semipresencial en todas sus carreras y programas de Técnico Superior. Esta medida, dispuesta a partir del 5 de febrero de 2026, tendrá una duración estimada de al menos 30 días, con clases impartidas principalmente en línea y solo actividades críticas de forma presencial.
La decisión busca responder a los impactos de un desabastecimiento de combustible que ha paralizado la generación energética con motores de diésel y fueloil y ha provocado apagones generalizados en gran parte del país.
Además de los ajustes educativos, el gobierno ha comenzado a aplicar un plan de “compactación” en el sector turístico, que incluye el cierre temporal de algunos hoteles y la reubicación de turistas internacionales en instalaciones operativas. La medida fue anunciada por el viceprimer ministro Óscar Pérez-Oliva Fraga, quien explicó que forma parte de un esfuerzo para reducir el consumo de energía y consolidar la infraestructura turística durante la temporada alta.
Este plan afecta principalmente a hoteles en destinos como Varadero y los cayos del norte de la isla, donde las operaciones son intensivas en el uso de combustible para plantas eléctricas de respaldo, aire acondicionado y servicios auxiliares.
La crisis de combustible se ha visto agravada en las últimas semanas por la interrupción de suministros de petróleo desde el exterior y un entorno internacional complejo, lo que ha llevado a la implementación de racionamientos, restricciones de transporte y cortes de energía en diferentes sectores públicos y productivos del país.
Las medidas, aunque temporales según las autoridades, reflejan una situación crítica que ha repercutido en servicios básicos, actividades educativas y la economía cubana en general.