Colima, México, Avanzada (22/01/2026).- Esta entidad registró en los últimos cinco años un aumento sostenido en el robo de motocicletas, un tipo de vehículo que según reportes de seguridad es usado de manera recurrente para la comisión de homicidios, en contraste con una disminución notable en el robo de automóviles, que incluso permitió que en los dos años más recientes se invirtiera la relación entre ambos delitos.
De acuerdo con cifras oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), durante el periodo de gobierno de la mandataria estatal Indira Vizcaíno Silva, el robo de motocicletas pasó de 417 unidades en 2021 a 567 en 2025, lo que representa un aumento de 150 vehículos, equivalente a un crecimiento de 36 por ciento en cinco años.
En sentido opuesto, el robo de automóviles mostró una tendencia claramente descendente, pues en 2021 se reportaron 872 unidades robadas, mientras que para 2025 la cifra cayó hasta 234, es decir, una reducción de 638 casos, lo que implica una disminución de alrededor de 73 por ciento en el mismo periodo.
Los datos intermedios confirman la tendencia, ya que en 2022 se registraron 426 motocicletas robadas y 635 automóviles; en 2023 fueron 441 motocicletas contra 499 automóviles; en 2024, 529 motocicletas frente a 410 automóviles, y finalmente en 2025 se alcanzó el punto más alto del sexenio con 567 motocicletas robadas, frente a apenas 234 automóviles.
El cruce de ambas curvas se produjo a partir de 2024, cuando por primera vez en al menos una década el robo de motocicletas superó al de automóviles en Colima, una situación que se consolidó en 2025 con una diferencia de más del doble de motocicletas robadas respecto a autos.
Especialistas en seguridad han advertido que el aumento en el robo de motocicletas no solo tiene un impacto patrimonial, sino que está vinculado con la dinámica de la violencia letal en la entidad, ya que este tipo de vehículos es frecuentemente utilizado por sicarios para cometer ataques armados, debido a su facilidad de desplazamiento, bajo costo y rápida evasión.
En ese contexto, las cifras reflejan un cambio en el patrón delictivo: mientras los robos de autos parecen haber sido contenidos, el mercado ilegal de motocicletas crece de forma sostenida, lo que plantea nuevos retos para las estrategias de prevención y combate al delito en uno de los estados con mayores índices de homicidio del país.