Fue encontrado con vida dentro de una bolsa de plástico en un campo agrícola de Miguel Alemán. Horas después, pese a los esfuerzos médicos, el recién nacido murió. Hoy, el caso es investigado y deja preguntas abiertas sobre el abandono y la protección a la infancia.
Sonora, México, Avanzada (22/01/2026).- La madrugada del 19 de enero avanzaba en silencio en un campo agrícola del poblado Miguel Alemán, en la Costa de Hermosillo. Solo el sonido de los pasos rompía la calma mientras un guardia de seguridad realizaba su recorrido habitual. De pronto, un llanto tenue, casi imperceptible, se coló entre el ruido del viento y los desechos acumulados en un contenedor de basura.
El hombre se detuvo. Volvió a escuchar. El llanto persistía. Al acercarse y revisar entre las bolsas, encontró una escena difícil de olvidar: un bebé recién nacido, envuelto en una bolsa de plástico negra, aún unido a la placenta. Su cuerpo pequeño mostraba signos evidentes de hipotermia y falta de oxígeno. El tiempo corría en su contra.
Sin esperar refuerzos ni indicaciones, el guardia decidió actuar. Tomó al recién nacido y lo trasladó por sus propios medios al Hospital General de Zona número 6 del IMSS, en Miguel Alemán. Los médicos confirmaron la gravedad del caso: se trataba de un bebé prematuro, de aproximadamente 32 semanas de gestación, cuyo estado era crítico.
Minutos después, se determinó su traslado urgente al Hospital Infantil del Estado de Sonora. La esperanza viajó con él en la ambulancia, sostenida por el esfuerzo del personal médico que luchó por estabilizarlo. Sin embargo, pese a la atención especializada, la fragilidad de su cuerpo no resistió. Horas más tarde, el recién nacido falleció.
La noticia cerró una historia que apenas había comenzado. La Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora informó que el caso continúa bajo investigación. De manera extraoficial, trascendió que una mujer es investigada como presunta madre del menor y que se realizarán pruebas de ADN para deslindar responsabilidades. Por ahora, su identidad y los posibles cargos permanecen reservados.
El caso generó indignación y dolor. La Fundación Nueva Generación Sonora condenó enérgicamente el abandono del recién nacido y exigió justicia. En un posicionamiento público, la organización recordó que ningún bebé debería iniciar su vida en condiciones de abandono, riesgo y desprotección.
Además, llamó a las autoridades a reforzar los mecanismos de protección a la infancia, especialmente en comunidades rurales marcadas por la vulnerabilidad, y exhortó a la ciudadanía a denunciar de inmediato cualquier caso de abandono infantil al número de emergencias 9-1-1. Porque, como subrayaron, una llamada a tiempo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
*Imagen ilustrativa