Mientras la inflación general se moderó en noviembre, los hogares de clase media sintieron con mayor fuerza el encarecimiento de la vida diaria, sobre todo al sentarse a la mesa o al pagar servicios, de acuerdo con cifras del Inegi.
Ciudad de México, Avanzada (16/12/2025).- Noviembre llegó con precios que, aunque parecían estabilizarse en el promedio nacional, contaron otra historia puertas adentro de miles de hogares. En la mesa, en el recibo del médico y en la cuenta del restaurante, la clase media volvió a hacer cuentas más apretadas.
Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) revelan que las familias con ingresos de entre tres y seis salarios mínimos —aquellas que ganan entre 800 y mil 600 pesos diarios— enfrentaron una inflación anual de 3.97 por ciento, por encima del 3.8 por ciento registrado a nivel nacional. No fue una diferencia abismal, pero sí suficiente para sentirse en el bolsillo.
En este segmento, los mayores incrementos se concentraron en rubros cotidianos: restaurantes y servicios de alojamiento subieron 7.54 por ciento; el cuidado de la salud, 6.37 por ciento, y los alimentos y bebidas, 4.09 por ciento. Son gastos que no suelen posponerse y que, mes a mes, van marcando el ritmo del consumo familiar.
El Inegi también reportó que, al considerar a los hogares con ingresos de hasta seis salarios mínimos, la inflación anual fue de 3.85 por ciento, una señal de que el impacto no fue uniforme y que la presión se distribuyó de manera desigual entre los distintos niveles de ingreso.
En contraste, en el extremo más vulnerable de la población —quienes perciben hasta un salario mínimo— la inflación anual se ubicó en 3.06 por ciento, notablemente por debajo del promedio nacional. Sin embargo, la aparente calma es engañosa: en este grupo, los precios de restaurantes y servicios de alojamiento se dispararon 8.03 por ciento, mientras que el cuidado personal aumentó 6.24 por ciento, su nivel más alto desde octubre de 2023.
Para estas familias, la inflación en alimentos y bebidas no alcohólicas fue de apenas 1.3 por ciento, la más baja entre los grupos por ingreso, aunque con una aceleración respecto a meses previos. Así, noviembre cerró con una paradoja: los hogares con menos recursos enfrentaron menores tasas generales, pero con alzas puntuales que también tensan su economía diaria.
Al final, las cifras dibujan un mismo escenario con matices distintos: la inflación no golpea igual a todos, y en noviembre la clase media volvió a ser la que más resintió el aumento silencioso de los precios.