Mientras miles de familias celebraron el Día del Padre, Miguel Gómez enfrentó otra jornada marcada por la ausencia de su hija Yesenia, desaparecida desde 2022 en Zapopan. Tres años después, sigue buscándola sin descanso, enfrentando la indiferencia institucional y cargando con el peso de una promesa que se niega a romper.
Jalisco, México, Avanzada (16/06/2025).- Mientras muchos padres se preparaban para recibir abrazos y felicitaciones, Miguel Gómez enfrentó el Día del Padre con una ausencia que duele cada vez más. Desde hace más de tres años, su vida gira en torno a una sola misión: encontrar a su hija Yesenia, desaparecida en marzo de 2022.
Yesenia tenía 28 años cuando un grupo de sujetos armados irrumpió en el domicilio donde se encontraba, en la colonia Arenales Tapatíos, en el municipio de Zapopan. Desde entonces, nada se sabe de su paradero. La Fiscalía Especial en Personas Desaparecidas recibe puntualmente, mes con mes, a Miguel, quien insiste sin descanso en que se reactive la investigación. Aunque las citas deberían programarse cada quince días, él mantiene una constancia inquebrantable, sin obtener respuestas claras.
“Cada mes vengo, aunque no me digan nada nuevo. Es mi forma de presionar, de no dejar que olviden que ella sigue sin aparecer”, dice Miguel con voz firme, aunque visiblemente cansado.
Desde aquel 3 de marzo, su vida cambió radicalmente. Recorre localidades dentro y fuera del Área Metropolitana de Guadalajara, pega fichas de búsqueda, participa en jornadas de rastreo con colectivos de familias y revisa constantemente el Servicio Médico Forense. Ha estado en zonas como Lomas de la Primavera y El Tizate, entre muchas otras, pero todo ha sido en vano. “Ya fuimos por todo el rumbo donde se la llevaron… no hay una sola pista”, lamenta.
Además de la incertidumbre, Miguel enfrenta la responsabilidad de cuidar al hijo de Yesenia, un niño de 10 años que también espera a su madre. Por eso, las fechas señaladas –como este Día del Padre– se convierten en jornadas particularmente dolorosas. “No hay manera de celebrar algo. Falta alguien. ¿Cómo festejar sabiendo que tu hija puede estar sufriendo o privada de su libertad?”, expresa con el rostro endurecido por el duelo.
En todo este tiempo, Miguel choca con un sistema que califica de burocrático y saturado. Siente que el caso de su hija quedó relegado y que, en lugar de avances, recibe excusas: “Nos dicen que siguen investigando, pero no hay nada. Incluso nos piden que nosotros investiguemos por nuestra cuenta, como si fuera nuestra tarea. Y eso es muy peligroso”, denuncia.
Sin embargo, lo que no cede es su determinación. Para Miguel, acudir a la Fiscalía no es solo un trámite: es una manera de demostrar que no permitirá que el caso de su hija se olvide. Aunque pasaron más de tres años, sigue pegando carteles, haciendo preguntas y removiendo tierra en búsquedas, aferrado a la esperanza de que un día la respuesta llegará.
Este Día del Padre, en lugar de regalos o felicitaciones, Miguel vivió otra jornada de espera, marcada por la ausencia y por una promesa firme: no parar hasta volver a ver a Yesenia.