Columna
El Puercoespín
Luisa María Alcalde, presidenta nacional de Morena, anunció que buscará sumar a sus filas a 10 millones de personas más con el fin de fortalecerse en territorio e impulsar la 4T.
Textualmente dijo “Estamos haciendo un recorrido por todo el país, hablamos de eso, de la necesidad de fortalecer a Morena desde abajo hacia arriba con el método que nos enseñó el presidente López Obrador, a través de la conformación de comités seccionales”. Y agregó “como parte de los esfuerzos de Morena para consolidar su presencia territorial a lo largo del próximo año, se llevarán a cabo las asambleas seccionales, así como las asambleas informativas.” Y puntualizó “Cada una y uno de los legisladores se hará cargo de sus distritos: los de mayoría donde fueron electos y los plurinominales nos van a ayudar a reforzar en aquellas entidades federativas donde no tenemos algún legislador de mayoría, entonces acordamos eso”.
Andrés López Beltrán, flamante secretario de organización,estará de facto, iniciando su campaña preparatoria parapostularse dentro de seis años para presidente de México.
En Morena van por 10 millones de personas que trabajen para ellos de gratis. Mario Delgado a través de los gobernadores -o con la ayuda de estos- se encargó de correr a los militantes originales para imponer a los burócratas que hoy ocupan los puestos de elección popular impuestos por la nomenclatura.
Su mar de pesca son los 35 millones de votantes que lo hicieron con base en una respuesta a una seducción provocada por los programas sociales y la oferta de un Estado de Bienestar.
La aspiración de Morena es legítima como sería legítima la aspiración de todos los demás partidos. El problema es que Morena no va a convencer, es decir, a incitar, mover con razones a alguien a hacer algo o a mudar de dictamen o de comportamiento, sino que pretende seducir, que de acuerdo con el diccionario de la Real Academia de la Lengua se define como persuadir a alguien con argucias o halagos para algo, frecuentemente malo.
Políticamente es un retroceso, es la confirmación de que los partidos políticos están en la perfecta decadencia y no usan al partido para hacer política, sino para que las élites de estos se beneficien y el resto de militancia sea tan solo comparsa.
Aquí la derecha y la izquierda se dan la mano, tienen en común acuerdo no involucrar a la gente en entes organizados que actúen como un colectivo, no, tan solo quieren a los militantes como números, como bola, como comparsa, como montón. Luisa María Alcalde no habla de organismos de base, de comités de barrio, de seccionales, de municipales,de estatales y de un gran cuerpo nacional, no, habla de asamblea informativa, es decir, vulgares mítines publicistas donde estará presente el nuevo tlatoani o el tlatoani junior,Andrés López Beltrán. Van por la recuperación de los fundadores de Morena, aquellos que tenían mística y espíritu de sacrificio, para volverlos a usar y desecharlos en su momento. Allá ellos si regresan.
Morena no va hacia la organización de un gran partido participativo y pensante, no. Van por una masa anexada a una élite de políticos que, dicho sea de paso, los Verdes están convirtiéndose en una segunda minoría muy corrupta y peligrosa, que cogobierna con Morena.
Morena está pensando cuantitativamente, no cualitativamente, está pensando en la campaña de 2030 y en la continuación de un gobierno dinástico, no en la construcción de un partido democrático que construya orgánicamente, desde el partido, el gran Estado de Bienestar que México necesita.
La ruta de Andy López Beltrán no cambia, van por los 10 millones de afiliados. Ahora más que nunca, sabe que la dirigencia de Luisa María Alcalde Calderón es de papel. Lo hacen muy evidente, no pretenden convencer para lograr los consensos, su objetivo es seducir para lograr un crecimiento cuantitativo, pero sin maduración cualitativa de la militancia, en otras palabras, quieren elevar la nómina de votantes,aunque no hagan política, pero sí proselitismo electorero.
El nuevo Morena se proyecta dinástico, corporativo, elitista -donde el derecho de admisión está concesionado a los gobernadores y a los secretarios de Estado-, con un objetivo concreto llevar a la presidencia de la república a Andy, al junior.
La aspiración de López Beltrán es legítima, su problema es que invocando el gran derecho de los pobres y luchar por su beneficio, pero paradójicamente en la práctica los excluye de cualquier forma de injerencia real, solo los quiere para lograr apoyo electorero, pero no para participar activamente en discusiones y en órganos bien reglamentados y con plenos derechos.
Van por un régimen de dinastía que niega su éxito original que le da sentido y razón de ser de los pobres y su principal consigna: “Por el bien de todos, primero los pobres”.
Morena le apuesta al protagonismo de la élite de la nueva sociedad política y la estirpe de López Obrador, como si fuéramos un reino.
Morena será: masas para votar; élite y estirpe para gobernar.
Su nueva consigna será: con el pueblo, la mayoría electoral;sin el pueblo, las decisiones del gobierno.
Estamos en una crisis de partidos y los ciudadanos sin opciones, solo somos sujetos del apetito de poder de la oligarquía neoliberal y una izquierda en proceso de divorcio de los ciudadanos.
En síntesis, solo somos vistos como objetos, para ellos, los de izquierda y de derecha. En nuestras decisiones está romper con las ideas de gobernar donde la gente sea excluida.