Columna
El Puercoespín
Enrique Krauze supo vender sus ideas muy bien, el problema es que sus ideas políticas e ideológicas resultaron un fraude.
Cuando publicó el texto El mesías tropical en la revista Letras Libres, hace aproximadamente 18 años, la derecha le compró a Krauze la caracterización de López Obrador.
Según Gustavo Ramírez Díaz, en un texto publicado en el portal digital SPR-informa Krauze comete el error garrafal de caracterizar a Obrador muy erróneamente, dice de él tres cosas fatales: 1. No es inteligente, además carece del conocimiento del mundo moderno, por lo tanto, su escaza inteligencia los conduce a una conducta mesiánica y a carecer de un programa económico inviable; 2. Es un polarizador e incendiario, lo que consecuentemente llevaría al caos la gobernabilidad del país y a despedazar la economía y; 3. Como consecuencia de las dos anteriores este hombre se siente el ungido por Dios.
La caracterización errónea del líder de la oposición (entonces Morena) sería fatal para la actual oposición de derechas.
Con base en las premisas de Krauze se construyeron desde los medios tradicionales de comunicación (TV Azteca y Televisa), los partidos del Prian y la oligarquía una narrativa y un discurso de posverdad donde siempre se concluyó que Obrador era: un autoritario, un dictador y un monarquista. Y toda la propaganda y publicidad tuvo como base el análisis de Krauze.
Todos los intelectuales de derechas Aguilar Camín, Jesús Silva Herzog-Márquez y Jorge Volpi, entre otros, construyeron sus análisis políticos partiendo de los conceptos del gran gurú llamado Krauze, las consecuencias ya las conocemos, empoderaron a Morena con una mayoría poderosa.
Krauze terminó acusando rabiosamente a López Obrador de pretender establecer una monarquía donde el déspota sería el titiritero y Claudia su marioneta.
Pero resulta que el director de Letras Libres, uno de los ideólogos de la oposición de México, adquirió la nacionalidad española a propuesta del ministro de Justicia de España, Rafael Catalá Polo, el 11 de diciembre de 2015, como se publicó en el Boletín Oficial del Estado español:
“A propuesta del Ministro de Justicia en atención a las circunstancias excepcionales que concurren en don Enrique Krauze Kleinbort y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día 11 de diciembre de 2015, vengo en conceder la nacionalidad española por carta de naturaleza a don Enrique Krauze Kleinbort, con vecindad civil de Derecho común. Esta concesión producirá efectos con los requisitos, las condiciones y los plazos previstos en el Código Civil”.
Pues resultó que el mayor odiador de la izquierda y de todas las formas de autoritarismo y despotismos y gran defensor de la democracia derivó ser un súbito del rey de España Felipe VI.
Enrique Krauze a través de 18 años tejió una red de auto desprestigio impresionante que convirtió a su persona en una caricatura.
Los intelectuales de derechas terminaron exhibiéndose como personas no pensantes, cuando lo que mejor vendían era ser tanques pensantes. Y mientras lanzaban denostaciones sobre un pueblo inculto y enajenado -según ellos el pueblo mexicano- resultó que ellos son unos pobres diablos que se venden al mejor postor.
Y lo peor se arrodillan ante un rey… ¿y la democracia?
Enrique Krauze está liquidado y con él todo el pensamiento político de derechas.
Gran trabajo tiene la derecha en México, construir un nuevo diagnóstico, pero que éste sí esté congruente con la realidad mexicana.
Hoy solo son una caricatura trazada por ellos mismos. Se extraviaron en un laberinto construido por ellos mismos.