Columna
El Puercoespín
En la sede alterna del Senado, en la Antigua Casona de Xicoténcatl, afuera, seguidores de Morena acudieron en respaldo a los senadores de la Cuarta Transformación, mientras muy cerca de ahí estudiantes de Derecho de derecha en contra de la reforma. Dentro, la Reforma Judicial pudo avalarse tras ocho horas de discusión, con el voto de 86 senadores, incluido el voto de Miguel Ángel Yunes Márquez, quien reapareció para asumir el escaño y votar a favor. La oposición se quedó con 41 votos.
El Poder Judicial Federal particularmente la Suprema Corte de Justicia de la Nación se manejó con una torpeza paradigmática. Los tiempos que soplan en el mundo es la tendencia que uno de los poderes establezca hegemonía sobre los otros dos. El Poder Judicial en México se puso a legislar, invadió cuanto quiso al Poder Legislativo y contuvo hasta que se hartó al Poder Ejecutivo. Se sintieron un super poder y jugaron a todo o nada y terminaron con nada. En el 2025 los ministros de la Suprema Corte de Justica de la Nación se van junto otros mil quinientos jueces aproximadamente.
En México el Poder Judicial se comportó tan soberbio que fue incapaz de poner en juego sus fortalezas, es decir, que fue incapaz de proponer una contra reforma para demostrar que tenía una visión, una concepción y una manera de operar el Poder Judicial. Contaba con reconocidos juristas que tampoco se propusieron dar una batalla ideológica, académica e intelectual, dejaron ir la oportunidad, en cambio, actuaron como un partido político e hicieron suyas a las bases de la autodenominada Marea Rosa.
Como consecuencia de lo anterior fueron incapaces de convencer, de persuadir a los ciudadanos y consecuentemente, a pesar de contar con todas las plataformas de los medios tradicionales de comunicación los ciudadanos no se integraron a su causa, todo lo contrario, vieron la causa de los miembros del Poder Judicial como causa de una élite que cobra bien, que vive bien, muy por encima de la medianía de la sociedad. Sobre todo, el nepotismo fue visto como una de las peores prácticas de los integrantes del Poder Judicial.
En cambio, el Poder Ejecutivo fue capaz de exhibir los privilegios de los jueces, magistrados y ministros. Estableció el consenso con la sociedad de que el Poder Judicial estaba podrido y representaba un obstáculo para continuar desarrollando el Estado de bienestar.
Supo el Ejecutivo proyectar elementos concretos para reformar al Poder Judicial:
Primero. – Su contubernio con los miembros del crimen organizado fue plenamente repudiado por los ciudadanos. Los amparos para liberar a miembros prominentes del crimen organizado calaron hondo en los ciudadanos.
Segundo. – Su asociación con los capitanes del dinero a quienes con la mano en la cintura resolvían juicios para condonarles los impuestos. El caso de Ricardo Salinas Pliego fue un excelente ejemplo publicitario.
Tercero. – Su benevolencia con las redes de pedófilos y tratantes de personas fue manifiesta y abiertamente expuesta ante la sociedad. El caso de Mario Marín y sus socios fue un preciso ejemplo publicitario.
Cuarto. – El haber instalado como directora a Taissa Cruz Parcero en el Instituto Federal de la Defensoría Pública y en el Consejo de la Judicatura Federal en la Dirección Administrativa a miembros prominente del equipo de Gerardo García Luna.
Quinto. – Nunca han rendido cuentas ante la sociedad y ahora convocan a los ciudadanos a que los defiendan, el resultado a la vista es que los ciudadanos los ignoraron.
Sexto. – La violencia última, protagonizada en el Senado, refuerza y profundiza la idea de realizar una reforma al Poder Judicial.
En síntesis: los ciudadanos observamos un Poder Judicial alejado de los ciudadanos y con una torpeza portentosa para hacer política. Demostraron con sus acciones que son una élite ligada a los capitanes del dinero.
En cambio, el Poder Ejecutivo fue capaz de vincularse a los ciudadanos y hacer sentir a los mismos que ellos son los protagonistas de este cambio y, sobre todo, que se está rompiendo una hegemonía de un Poder que pretende ponerse sobre los demás poderes.
En conclusión, el Poder no convenció porque no supo hacer política y cuando pretendió hacer política y movilizarse ya era demasiado tarde.
No supo hacer política porque los apoyos de los Estados Unidos y los miembros del capital financiero nacional y norteamericano resultó débil y por tanto insuficiente. En otras palabras, el Prian no le fue útil a los poderes fácticos.
El Poder Judicial continuó con la política basada en la posverdad, es decir, hacer creer que la realidad es como ellos la conciben y acomodan sus aspiraciones a sus invenciones y no viceversa, es decir, leer la realidad, para transformarla en función de la gente y sus aspiraciones.
Jugaron a perder y perdieron.
El Poder Judicial Federal se alejó de los ciudadanos; el Poder Ejecutivo supo liderar las aspiraciones de los ciudadanos frente a un Poder Judicial Federal partidario de las élites.
En pocas palabras el Poder Judicial Federal no supo dar la batalla y se inmoló al adoptar las tácticas de la derecha neoliberal que solo han sabido sumar derrotas.