Columna
El Puercoespín
La disolución del partido Morena al llegar al poder trajo consigo una centralización del poder excesiva. El excesivo centralismo a la salida de Amlo de la Presidencia plantea serios problemas para la vida democrática y funcional del país.
De 1990 hasta 2018 en México vivimos flujos de centralismo y descentralización que de una u otra manera concentraron el poder o lo descentralizaron -según los momentos- que dispersaron el poder a lo largo de la transición democrática.
Lo anterior fue producto de la pérdida del poder concentrado en el centro desde los tiempos de la refundación del Partido Revolucionario institucional (1945), es decir, la ultima etapa del partido nacido de la lucha armada de 1910.
El país camina hacia una nueva férrea centralización derivada de las administraciones neoliberales que saquearon y desmantelaron el Estado de bienestar sin darles a los pobres ninguna opción política ni económica, sino que los condenaron a la marginación económica y a ser comparsa política.
Morena, al llegar al poder vivió una enorme paradoja, fue el partido que con mayor velocidad llega al poder y con esa vertiginosa velocidad decide disolverse, o deciden disolverlo desde Palacio, porque las virtudes de Morena, es decir,deliberar, actuar y movilizar, armas que fueron esenciales para tomar el poder, al tomarlo se convirtieron en un peligro para colonizar las zonas periféricas donde el Prian dominaba, por tanto, se disuelve Morena, y desde Palacio, se elige (se nombra) o se impone a los gobernadores, las elecciones constitucionalessolo fueron de mero trámite por el amplio consenso de Morena.
Cualquier miembro de Morena que se sentía con derechos propios para encabezar una candidatura a una gubernatura fue considerado un traidor o una amenaza para la unidad, por tanto, partidario y aliado de los reaccionarios o neoliberales.
El poder se entregó a discreción a ex miembros del PRI, del PAN o PRD “conversos” con un único requisito, ser leales a las órdenes de Palacio.
Entre los gobernadores de la Cuarta Transformación los perfiles van desde reaccionarios, conservadores, neoliberales, ineptos, entre otros, pero todos cumplen un solo requisito básico: serfiles a las ordenes que se dictan desde Palacio Nacional.
Lo que tenemos actualmente es un presidente con una federación de gobernadores leales hasta que los ciudadanos los aguanten.
La eliminación de Morena (la estructura movimiento-partido, una verdadera entelequia actualmente) solo existe en las mentes y en los discursos de la alta burocracia del gobierno federal y de los gobiernos estatales y solo toca y tocará tierra en tiempos de elecciones.
El problema de este instituto político sui generis es que eliminó los espacios para la discusión política donde estarían integrados los ciudadanos. Se olvidaron de los espacios de deliberación política, algo así como eliminar su función principal, su razón de ser.
Lo que dejaron es una estructura burocrática donde se discutirán las políticas públicas entre la presidenta, su gabinete y el Congreso de la Unión.
Los ciudadanos solo serán requeridos para ratificar lo que la alta burocracia decida hacer y aplicar como políticas públicas de Estado. Los ciudadanos solo serán requeridos en asambleas informativas -mítines de calle o plaza- y en el mejor de los casos en encuestas de opinión. Las elecciones constituciones incluirán a toda la sociedad como acto culminante de lo decidido en las altas esferas burocráticas.
El último informe presidencial y último mitin con voto a mano alzada es la inauguración de los procesos que vienen.
Para mi está claro que el presidente no se va -no es ninguna novedad- tan solo se distanciará de la vida pública, pero, cuando a la actual presidenta, no se le den los consensos estará allí él para salvar la situación.
Desde mi punto de vista -como todo en la vida, la cadena se rompe por el eslabón más débil- el gran problema para construir los consensos vendrá del carácter frágil, los perfiles mediocres y las relaciones de los gobernadores con el crimen organizado.
La única oportunidad que tenemos como sociedad es que ésta se reinvente como tal y construya espacios de deliberación política que no existen más en Morena, pero tampoco en los partidos de oposición.
México ante la centralización excesiva de las decisiones tendrá que cambiar radicalmente. Yo auguro que tiempos de cambios vienen y estos cambios reivindicarán la inclusión de los ciudadanos en espacios de deliberación política.
La burocracia hablándose ante el espejo no es opción. Luisa María Alcalde será la próxima presidenta del partido y su acompañante de fórmula será Andy López Beltrán, no es necesario ser adivino para asegurar que serán elegidos por aclamación.
No es lo mismo un gran líder en el poder que fuera de él y en México lo vivió en carne viva Plutarco Elías Calles.
Los gobernadores son el punto débil de la Cuarta Transformación y desde el primer año del próximo gobierno lo empezaremos a experimentar.
Sin espacios políticos para deliberar no hay gobernabilidad posible. Morena los eliminó, la sociedad inventará nuevos espacios, eso es seguro.