Columna
El Puercoespín
El asunto de la salud es muy cercano a todos los ciudadanos.
La falta de medicamentos y la negligencia en el trato burocrático en las instituciones de salud son un mal endémico. Sin embargo, la derecha ha pretendido hacer creer que es algo nuevo e inédito. A pesar de que la derecha se ha empeñado en imponer una retórica catastrofista deposverdad a la medida de sus cálculos electorales no lo ha logrado; sin embargo, en Colima y en muchas regiones del país, se vuelve creíble y sufrible porque los gobernadores son responsables por su incapacidad administrativa y su voluntad política para hacerlo posible.
El personal del Hospital Regional Universitario volvió a manifestarse debido a las carencias provocadas por el desabasto de instrumental y medicamentos.
Tras treinta minutos de protesta y consignas como “¡queremos trabajar y no tenemos con qué!”, el personal de Salud regresó a sus labores, advirtiendo que las protestas continuarán hasta que se encuentren soluciones a sus demandas.
Enfrentando la falta de material básico y hasta líneas telefónicas, el personal explicó ante la prensa las dificultades que enfrentan en su labor diaria, teniendo que recurrir a sus propios dispositivos celulares para comunicarse. También se han manifestado debido a la falta de insumos, medicamentos, material de curación, servicio de tomógrafo, Rayos X y laboratorio. Esta situación le expone al riesgo de agresiones por parte de familiares de pacientes.
Mientras el gobierno federal enfrenta una dura batalla contra los cárteles de los medicamentos; la voracidad de los buitres del capitalismo de cuates que elevaron los costos de los hospitales hasta diez veces; y el desmantelamiento y saqueo del Issste, los gobiernos locales de Morena no entienden, o no quieren entender, que ellos deben de hacer su parte para que los servicios de salud pública se mantengan en los estándares de eficiencia aceptables.
En Colima Indira ya acreditó que es una buena para nada y todo su equipo está en la misma calidad.
Los morenistas de Colima al frente del gobierno del estado no han sabido enfrentar las crisis de reordenamiento de los servicios de salud.
Cito solo un ejemplo: para el año de 2022 se presupuestaron 89 millones de pesos para obra pública, es decir, la menor cantidad en ese rubro en los últimos 24 años. Pero para colmo de los males ese dinero presupuestado no se invirtió en su totalidad, pues tan solo fueron ejercidos 42 millones de pesos.
¿Qué se le hizo al resto de los presupuestado? ¿Dónde quedó?
La diferencia no aplicada bien pudo haberse aplicado al sector salud para la compra de insumos en forma emergente y no estar esperando que papá gobierno federal me esté solucionando los problemas.
Morena y aliados cuentan con mayoría en el Congreso local y bien pudieron haber autorizado el cambio de partidas para que el dinero no aplicado en obra pública se aplicara para solucionar un problema urgente y delicado que lastima a la población más vulnerable.
Quienes vivimos en Colima nunca escuchamos este tipo de estrategias para solucionar un problema real y urgente.
Los problemas reales y urgentes de Indira y sus muchachos son políticos, son de la grilla.
A parte del aumento que le dieron al presupuesto a la Oficina de la Gubernatura los ciudadanos en ningún momento nos enteramos de que el gobierno del estado estuviera diseñando y aplicando soluciones locales con recursos propios.
Circulan en las redes sociales cientos de testimonios de personas que fueron atendidas en el Hospital Regional Universitario que tuvieron que comprar los insumos, medicamentos y material de curación que prueban las condiciones precarias en las que se encuentran los hospitales en el estado de Colima.
Los servicios hospitalarios y de salud en general, en las administraciones pasadas, no eran tampoco muy buenas, pero con Indira se están rebasando los límites.
La verdad es que la ineptitud y la indolencia del gobierno de Indira son imperdonables.