Avanzada (14/04/2026).- El gobierno de Estados Unidos, a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros, anunció este martes una nueva ofensiva contra las estructuras financieras del Cártel del Noreste (CDN), al sancionar a seis objetivos —entre ellos personas, empresas y casinos— acusados de participar en una red de lavado de dinero y tráfico de efectivo en la frontera con México.
La medida, dada a conocer por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, pone el foco en operaciones que, según las autoridades, permiten al CDN sostener su actividad criminal en la zona de Nuevo Laredo, un punto estratégico frente a Laredo, considerado el puerto terrestre más activo de la frontera sur estadounidense.
De acuerdo con el secretario del Tesoro, Scott Bessent, la acción responde a la política del presidente Donald Trump de utilizar “todas las herramientas disponibles” para frenar la violencia de los cárteles, particularmente en delitos como el tráfico de fentanilo y de personas hacia territorio estadounidense.
Red criminal y control territorial
Las autoridades estadounidenses señalan que el CDN —considerado desde febrero de 2025 como Organización Terrorista Extranjera— mantiene una fuerte presencia en estados del noreste mexicano como Tamaulipas, Coahuila y Nuevo León, donde controla rutas de narcotráfico, tráfico de migrantes y extorsión.
Según la investigación, coordinada por agencias como la Drug Enforcement Administration (DEA), el grupo criminal ejerce dominio en Nuevo Laredo mediante el uso sistemático de la violencia, incluyendo secuestros y asesinatos, así como el soborno de funcionarios y la intimidación de periodistas.
Casinos: fachada para lavado y violencia
Entre los principales objetivos sancionados se encuentra el Casino Centenario, señalado como un centro de operaciones del CDN utilizado tanto para almacenar drogas —incluidas pastillas de fentanilo y cocaína— como para lavar dinero a través de actividades de juego.
Las autoridades estadounidenses aseguran que el inmueble también era utilizado para torturar e intimidar a presuntos rivales del cártel, además de servir como punto de reunión para sus integrantes.
Junto con este establecimiento fue sancionada la empresa Comercializadora y Arrendadora de México S.A. de C.V. (CAMSA), responsable de su operación, así como el Diamante Casino, otro complejo de apuestas vinculado a la misma red empresarial y señalado por facilitar el blanqueo de recursos ilícitos.
Operadores clave del cártel
La lista de sancionados incluye a Eduardo Javier Islas Valdez, alias “Crosty”, identificado como responsable del tráfico de personas en Nuevo Laredo. Según el reporte, este individuo controlaba a los “pateros” —traficantes de migrantes— y autorizaba los cruces hacia Texas, además de administrar casas de seguridad para resguardar dinero en efectivo.
También fueron sancionados dos presuntos facilitadores del cártel en ámbitos legales y sociales. Por un lado, el abogado Juan Pablo Penilla Rodríguez, acusado de actuar como intermediario entre líderes del CDN, incluido Miguel Ángel Treviño Morales, incluso mientras este se encuentra bajo custodia.
Por otro lado, figura Jesús Reymundo Ramos Vázquez, señalado por encabezar campañas de desinformación bajo la apariencia de activismo de derechos humanos, con el objetivo de desacreditar a las autoridades mexicanas y mejorar la imagen pública del grupo criminal.
Implicaciones de las sanciones
Las sanciones implican el bloqueo de todos los bienes e intereses financieros de los involucrados dentro de Estados Unidos, así como la prohibición de que ciudadanos o empresas estadounidenses realicen transacciones con ellos.
Además, las autoridades advirtieron que instituciones financieras extranjeras podrían enfrentar sanciones secundarias si facilitan operaciones con los individuos o empresas designadas, lo que amplía el alcance internacional de la medida.
El Departamento del Tesoro subrayó que estas acciones buscan debilitar las fuentes de financiamiento del crimen organizado y no sólo castigar, sino provocar cambios en su comportamiento, mediante el aislamiento del sistema financiero global.