Alas de Transformación
El pasado 10 de octubre, Colima resintió el paso del huaracan Lidia y, como pasa año tras año, se inundaron calles y avenidas importantes, dejando incomunicado a más de una colonia, así mismo hubo desbordamientos de ríos y deslaves que interrumpieron el pase a comunidades y entre algunos municipios, por si fuera poco, se reportó el fallecimiento de una persona y dos lesionadas.
Siete puentes en diferentes municipios presentaron daños severos uno de ellos el recién inaugurado Puente Arroyo Seco villa de Álvarez – Minatitlán el cual tuvo una inversión de 18 millones de pesos, esperemos la empresa responsable de dicha obra se haga cargo de todas las reparaciones del puente, pues sería una burla total para los colimenses volver a pagar por dicha obra, en ese sentido, el Gobierno del Estado se debe poner enérgico en estas situaciones, pues son obras que recientemente se pregonaron para evitar este tipo de desastres, donde la misma gobernadora uso su imagen para publicitar dicha obra como una solución a los desbordamientos en esa zona.
Con todo lo ocurrido, queda más que claro que Colima no está preparada para este tipo de situaciones, no existe un protocolo de emergencia por parte de las autoridades, para actuar en estos casos, tanto fue así que, por la mañana no se suspendieron clases aun, cuando miles de padres de familia y docentes recurrieron a redes sociales para comunicar su malestar pues estaban poniendo en riesgo la integridad física de los menores.
Las calles que lluvia tras lluvia se inundan, no fueron cerradas con antelación para evitar que se transitaran por esos lugares, y las familias que viven en esos lugares vulnerables no fueron evacuadas a un albergue temporal, si no que estos fueron comunicados después del cese del huracán, por lo que familias como las que viven en el centro de Colima cerca del paso del rio tuvieron que presenciar como el caudal se llevaba sus pertenencias, y pasar toda la tarde noche tratando de sobrevivir.
A lo cual me pregunto, ¿cómo es que estas familias viven en un lugar tan peligroso, como lo son los costados del paso del rio?, ¿Quién les dio permiso de construcción o uso de suelo? ¿Por qué el ayuntamiento de Colima no ha hecho nada para reubicar a todas estas personas que viven cerca del paso del rio en lugares sumamente vulnerables en colonias donde no peligre su vida y patrimonio? De allí la importancia de contar. pero sobre todo vigilar, se aplique el Atlas de Riesgos de nuestro Estado.
Se supone también que Protección Civil debería contar con presupuesto suficiente para tener los equipos necesarios para atender cualquier tipo de eventualidades, pues se puede observar la situación tan precaria con la que trabajan, deberían los ayuntamientos reconocer que, cada acción a la comunidad por parte de ellos, también están arriesgando su vida, por lo que un presupuesto digno y fijo es más que indispensable.
ALITAS 1: Se oye entre pasillos que, aunque el ayuntamiento de Colima aprobó cerca de un millón para la adquisición de equipo para protección civil, dicha dependencia no ha recibido ningún tipo de material o apoyo. ¿Qué estará pasando en el municipio con ese dinero?
ALITAS 2: Las autoridades municipales y estatales deben entender que no es suficiente con retirar el escombro, lodo y tapones que quedaron obstruyendo los puentes, sino que es de suma importancia un peritaje a todos esos puentes para conocer si no sufrieron un daño estructural que con el peso de los vehículos o la fuerza de algún otro huracán puedan colapsar. Ojalá el ex secretario de SEIDUR, ahora al frente del IPCO, Jesús Sánchez Romo, aplique toda su experiencia y conocimiento en ello y no como lo hizo con la presentación de su Mega obra del libramiento, a la que por cierto ya está dando revés la gobernadora.