Colima, México, Avanzada (01/04/2023).- Carlos Diez Salazar, catedrático jubilado de la Universidad de Colima, no cree que sea una política correcta la estrategia de “abrazos, no balazos” seguida por el actual gobierno federal ante el crimen organizado, pero aclara que tampoco es opción la guerra de Felipe Calderón.
En entrevista con la revista Proceso, el académico propuso: “Definitivamente yo creo que para conseguir la paz hay que negociar; la guerra no se puede simplemente combatir con la guerra, las armas no son el único punto para defender a la ciudadanía, pienso que hay que negociar con estos grupos que sabemos que su forma de ver la vida es a través de la violencia y que no sólo intentan someter al gobierno, sino que también someten a la ciudadanía a través del miedo; el gobierno tendría que buscar contactos; alianzas no, pero sí contactos”.
Diez Salazar es originario de Medellín, Colombia, y ha residido desde hace más de tres décadas en Colima, donde fue profesor de periodismo en la Ucol. Llegó a esta ciudad, dice, “atraído por la paz y tranquilidad que se vivía en aquella época”, contrastante entonces con la inseguridad y la violencia en las que se encontraba inmersa su tierra natal.
Antes de venir a Colima, Diez Salazar ejerció el periodismo en Medellín para Radio Cadena Nacional de Colombia, durante algunos de los años más duros de la violencia, de donde decidió salir después de ver morir a amigos y de sufrir amenazas él y su familia.
El académico, en la entrevista con la revista nacional cuya edición circuló esta semana en los puestos de periódicos, consideró que en su actual situación México podría analizar y abrirse a la posibilidad de retomar algunos elementos de la experiencia de Colombia, pues a su juicio lo urgente en estos momentos es lograr la pacificación del país, ya que el tráfico de drogas no se va a terminar.
“No hay de otra, esto va en caída; a veces uno cree que esto ya va a tocar fondo y no, en realidad esto ya tocó fondo, se rompió el fondo y siguió para abajo. Esto no tiene paradero”, refiere.
Diez Salazar plantea que México debe perder el miedo a negociar abiertamente, con transparencia, con los grupos del crimen organizado. “sé que es muy atrevido decirlo, pero hay que negociar con esos bandidos que no conocen sino las armas. El gobierno tiene que garantizarles alguna cosa. No hablo de perdón, en ningún momento estoy proponiendo que el gobierno les perdone, sin embargo puede haber una disminución de penas a quienes se entreguen voluntariamente bajo confesión. En Colombia se les fincaban delitos menores. Lo importante es que dejen de matar a la ciudadanía”.
Además de la reducción de penas, puntualiza Carlos Diez, otro de los aspectos que el gobierno podría ofrecer es “la legalización de capitales bajo esquemas de pago fuerte de impuestos, esto es, el gobierno te legaliza la mitad y te quita la otra mitad. Quienes participen en las negociaciones tendrían que ser representativos de la sociedad y del gobierno”.
Conocedor de las realidades de ambas ciudades, Diez Salazar concede “cierta razón” al Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y Justicia Penal A.C. que comparó la situación actual de Colima con la de Medellín de los años ochenta, pero restringe este paralelismo a los inicios de la guerra contra el narcotráfico, cuando crecía la violencia en esa región de Colombia.
Sin embargo, precisa que para principios de los noventa ya no puede haber comparación entre las dos ciudades porque Medellín ya había alcanzado una tasa de 395 homicidios por cada 100 mil habitantes, más del doble de la que tiene Colima en la actualidad.
Carlos Diez considera que en Colima se vive “una guerra que hace más de un año se salió de control y se sigue desbordando”, con una situación “bastante desproporcionada y descuidada por las autoridades, a pesar de todos los cuerpos armados que hay en el estado”.
Advierte que la crisis de violencia en la entidad continúa escalando y podría agravarse aún más, “con un gobierno estatal y autoridades municipales que al parecer tienen atadas las manos”.
Diez Salazar expone: “Esto es preocupante, porque uno cree que la ciudad está sitiada por las autoridades, pero en realidad está sitiada por los narcos, ellos son quienes tienen sitiado y maniatado al gobierno, prácticamente están actuando a sus anchas y no hay un gobierno que los detenga”.