Columna
El puercoespín
En una Francia pospandémica el gobierno de derecha de Emmanuel Macrón quiere que la mayoría de los ciudadanos paguen sus errores, excesos y privilegios; sin embargo, el pueblo francés no está dispuesto a hacerlo.
Emmanuel Macron y partido Renacimiento (La República en Marcha) sigue encabezando verticalmente la reforma de pensiones para hacer pagar al pueblo francés los costos de la crisis.
El gobierno de Macrón superó un voto de censura a su gobierno, pero por solo 9 votos, lo que tiene en vilo a su gobierno. Su legitimidad esta duramente cuestionada y “el pueblo francés quiere una democracia más participativa en la que los sindicatos y la sociedad civil participen en la elaboración de los textos legales”, declaró a DW Bruno Cautres, del Centro de Investigación Política, con sede en París.
Francia está en llamas y el autoritarismo de la derecha francesa se aferra al poder para que sean las mayorías las que paguen los costos de la pandemia del SARS- Cov-2, el alza de precios de los energéticos, la inflación y la guerra en Ucrania que inventaron para justificar el fracaso económico que provocaron.
En Francia se está dando una lucha de los Poderes públicos donde el Ejecutivo pretende sobre el Poder Legislativo y Judicial oprimir y obligar al pueblo la crisis que ellos provocaron.
Francia debe parar la guerra con Ucrania que solo beneficia a los Estados Unidos y destruye a la Unión Europea, esa es la demanda legítima de un pueblo que no acepta el autoritarismo de un gobierno de élites. Macron declaró que no admitirá más protestas.
El gobierno de Emmanuel Macron “reunido en Consejo de Ministros extraordinario acaba de tomar la decisión de activar el artículo 49.3 de la Constitución que le permite prescindir del voto de los diputados para forzar la aprobación del proyecto de reforma de las pensiones, rechazado por 70% de los franceses, 93% de la población activa y millones de ciudadanos que llevan dos meses manifestándose masivamente en su contra a lo largo y ancho del país.” Así publicó proceso la decisión autoritaria del presidente francés para imponer una reforma de pensiones que lesiona a todo un pueblo.
Deberían darse una vuelta por allá Santiago Creel, Marko Cortés, Alito Moreno, Jesús Zambrano, entre otros líderes de la oposición, para que vieran un poco de autoritarismo, algo muy cercano a una dictadura y aprendieran tantito de cómo ejercen el poder los autoritarios y cerraran el hocico aquí en México y se dejen de seguir acusando a Amlo de dictador, sin probar y sin dimensionar lo que dicen. Usan el concepto de dictadura con demasiada ligereza. Como ligero es su ejercicio del criterio.
El asunto de Francia se inscribe en la crisis del modelo republicano de división de Poderes donde un Poder se impone e ignora a los demás y legaloidemente domina por la vía del autoritarismo que, en la práctica, es la negación de la República democrática.
Es curioso que la derecha en México no haya abierto todavía el hocico para decir algo sobre los acontecimientos en Francia, su silencio es muy estridente.
El pueblo francés, por las protestas nacionales suscitadas durante toda esta semana, pergeña que la vida política va a cambiar radicalmente en la Unión Europea y modificará el sentido de la guerra en Ucrania, pues las presiones sobre los sistemas financieros será muy grande y la OTAN tendrá que modificar su estrategia de guerra. Después de Alemania, Francia es la economía más fuerte en Europa y militarmente es un miembro clave dentro de la OTAN por su arsenal nuclear.
La lucha en las calles de Paris y toda Francia están librando no solo una batalla de carácter interno por las pensiones que concretamente se expresa en el rechazo de mover la edad de jubilación de 62 a 64 años, no, la disputa es económica y militar de fondo que afectará la correlación de fuerzas, primerísimamente en Europa, pero el restó del mundo también sentirán el peso de su potencial viraje en un eventual cambio de gobierno.
La pandemia, se dijo entonces, cuando estaba en su apogeo, que trairía grandes cambios y ya los estamos viviendo. La crisis financiera del sistema bancario internacional todavía está en curso y la guerra en Ucrania propiciada por la OTAN para justificar el fracaso de las economías neoliberales se está disputando en las calles de Francia, Alemania y el resto de países de la Unión Europea.
El mundo no soporta más el liderazgo unipolar controlado por los Estados Unidos. La alianza de China con la Rusia es la vía que se está consolidando hacia un mundo multipolar. El acuerdo de comercializar en yuanes es un gran paso en ese sentido que está debilitando la hegemonía del dólar, además destruir los topes del precio del petróleo, impuesto por los europeos, es otro fracaso de las economías occidentales que apuntan hacia la pérdida de su hegemonía financiera mundial.
El imperio gringo está en decadencia y las sociedades occidentales organizadas no soportan más los engaños de los barbajanes neoliberales que, con sus mentiras, han pauperizado a las sociedades occidentales con los mitos de la democracia y la libertad.
No cabe duda que la pandemia del Covid trajo mucho más que muertes por el virus, además trajo en sus alforjas cambios profundos y para bien.
Las repúblicas divididas en poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial están llegando a su fin, sus bases están crujiendo, desde hace mucho tiempo atrás, y hoy las grietas y cuarteaduras amenazan con colapsar el edificio republicano. Este modelo no da más.