Columna
El puercoespín
El problema escaló a niveles más altos del crimen organizado. Los asesinatos de miembros de la sociedad política es la evidencia irrefutable del grado de descomposición que se vive en Colima. Los vínculos de los delincuentes y la sociedad política quedaron al descubierto al asesinar a miembros activos destacadísimos de la política local.
El reciente diputado asesinado, en funciones, se suma a los atentados de funcionarios en funciones en tiempos inmediatos. La diputada de Morena y el presidente municipal de Ixtlahuacán fueron los últimos acontecimientos que dieron pistas del nivel de descomposición de las cosas en el estado de Colima. El asesinato de un ex gobernador y el atentado fallido contra otro ex gobernador también encendió las alarmas que nadie escuchó ni vio ni atendió.
El problema viene de lejos, pero también, es cierto, que la actual administración mucho ha contribuido al crecimiento y crueldad de la violencia.
Orígenes inmediatos
En iniciando sus funciones la Legislatura LX los policías estatales se manifestaron públicamente y, desesperados, acudieron ante los diputados buscando un apoyo para sus legítimas demandas. Entonces, fueron recibidos por Viridiana Valencia Vargas, el finado Roberto Chapula e Isamar Ramírez Rodríguez, entre otros legisladores, quienes se comprometieron a gestionar sus demandas ante la secretaria de Finanzas, Valeria Pérez Manzo. Por su parte, la diputada Isamar Ramírez Rodríguez afirmó entonces que la situación que enfrentan los policías estatales es una injusticia; “el gobernador Ignacio Peralta Sánchez ha sido omiso y totalmente insensible con quienes tienen la tarea de cuidarnos”. Recordó que en los próximos días varios funcionarios estatales acudirán a comparecer ante el Congreso del Estado, “En especial de Planeación y Finanzas, así como el de Seguridad Públcia, para que rindan cuentas”.
Antes ella y su par Viridiana Valencia, les habían prometido a los policías manifestantes que en entrando la “nuestra gobernadora” sus problemas serían resueltos. Eran tiempos de euforia y desbordado optimismo del autodenominado gobierno de la transformación. Lo cual era muestra palmaria de que las legisladoras hacían cuentas alegres y desbordaban un optimismo infundado, pues su diagnóstico era equivocado, si es que lo tenían.
La entones diputada local, Livier Rodríguez, publicó en su cuenta de Twitter “En Colima vivimos un estado (sic) fallido, por eso pedí que su secretario General de Gobierno, Arnoldo Ochoa, renuncie por su pésima actuación en su cargo y si tiene dignidad…El gobernador debería hacerlo también.”
Algunos meses más tarde, e inmediatamente después del asesinato del diputado, Chapula la misma Livier Rodríguez, hoy subsecretaria de Movilidad, tuitea lo siguiente: “Lamentable acontecimiento, confiamos en las investigaciones, así como en las acciones emprendidas para mitigar la violencia heredada por los regímenes anteriores. Todo el respaldo a la gobernadora”.
Dicho texto fue replicado por todos los mando del actual gobierno con algunas variantes muy ligeras como las que le hizo Ana Karen Hernández que inicia el texto con las palabra el terrible (…) y remata con la frase ¡Estamos contigo gobernadora!
Todos los políticos y partidarios de la 4T colimense puestos en su modo focas aplaudidoras que en nada ayudan a enfrentar el problema. Evaden responsabilidades y hacen política en tiempos difíciles, típico de tiempo de zopilotes.
Hoy el crimen organizado comenzó a matar miembros de la sociedad política en activo, pues al día siguiente del asesinato de Roberto Chapula y en el municipio de Comala fue asesinado un hijo de un destacado ex funcionario público de los tiempos de Mario Anguiano, además recordemos que estos tiempos difíciles iniciaron precisamente con rafagas de armas de grueso calibre contra la casa de un asesor y dirigente sindical de la sección 6 del Snte, pariente de la Vaca.
La descomposición ya alcanzó a la sociedad política y sus consecuencias son de difícil pronóstico.
Una policía dividida
La conferencia de prensa donde concurrieron el vocero oficial de la mesa de paz (lo que ello signifique) y el secretario de Seguridad Pública mostró mucha división. La conferencia lo que mostró es que existen contradicciones fuertes entre la Fiscalía y la secretaria de Seguridad Pública, o para ser más precisos, contradicciones entre ambas instituciones, y lo más grave, entre sus mandos medios y sus jefes.
Además exhibió a un Manuel Llerandi carente de mando y autoridad moral y política, no manda. Y eso es grave.
El vocero de la Fiscalía lo evidenció en la conferencia y lo puso en ridículo y el marino solo proyectó que, en ese momento era un manojo de nervios, que su situación en la Secretaría es de florero.
Manuel Llerandi evidencio que existe una desorganización en la mesa por la paz y no se ve claro quien tiene el control o la coordinación a nivel estatal. Yo entiendo que la Defensa Nacional y la Marina se cocinan aparte, pero las fuerzas locales no tienen un mando bien definido y eso es lo que tiene metido a Colima en la profunda crisis de inseguridad.
La desorganización y la inconformidad de la policía estatal y sus mandos medios se originó en tiempos de Peralta Sánchez y el actual gobierno fue incapaz de contenerlo y manejarlo y hoy tenemos una desorganización en las fuerzas locales que son las directamente responsables del combate de los delitos del fuero común.
También es más que evidente que los mandos medios de la Fiscalía del Estado de Colima tienen el control de la institución, pues el titular, el fiscal carnal, es menos que un cero a la izquierda y está entretenido en las llamas de los pastizales del estío colimense.
La desgobernadora no resolvío el malestar de los mandos medios apoyados por la base de la policía estatal y el problema creció y su actual titular ha sido incapaz de tomar el mando. La Fiscalía del Estado está en descontrol total del fiscal carnal y la gobernadora en Babia.
La permanencia de Manuel Llerandi en el mando solo se explica por la fortaleza que le da la Marina y, paradójicamente, por la ineptitud, indolencia y frivolidad de la desgobernadora.
Desde fuera se percibe que los mandos medios de la Fiscalía andan por la libre, pues el Bryant, el físcal carnal, no ha sido capaz ni de cambiarle de nombre a un auditorio que honra la tortura.
La gobernadora es un cero a la izquierda, por tanto, es claro que en la granja no manda nadie. Su secretaria General de Gobierno anda en Babia absoluta.
Tener una secretaria General de Gobierno, cuya gran virtud ha sido vender hot-dogs, está demostrando el grado de descontrol y falta de dirección del Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública.
Manuel Llerandi no controla nada y eso es grave. Y aparte se comporta como un militar en activo que se niega dar información a los ciudadanos y solo pretende darle información a sus superiores. Llerandi no da confianza ni proyecta un plan ni una estrategia que dé tanquilidad a los ciudadanos. No sirve como secretario de Seguridad Pública porque ni él ni su jefa están haciendo la tarea.
El Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública es un organismo desarticulado que está permitiendo el escalamiento de la violencia en Colima y los políticos como Viridiana en Congreso están demostrando que son más serviles y abyectos que los funcionarios de Peralta Sánchez que, tanto criticaron, pero terminaron convirtiéndose en copias clonadas de ellos.
La sociedad política colimense está en el centro del huracán y en la granja del secretariado de Seguridad no hay mando, está acéfalo. Su desorganicidad es directamente proporcional a la violencia que los colimenses estamos viviendo. Nadie manda en la granja.
La gente en las redes está pidiendo ya la renuncia de la desgobernadora. Todo indica que estamos a nada de que la sociedad empiece a manifestarse con una solo consigna: “Que se vaya la inepta”.
Espina uno.- De acuerdo con la evaluación de abril de Consulta Mitofsky la gobernadora alcanzó el lugar número 31 del ranquin de calificación de su gobierno, tan solo está a un lugar de llegar al último lugar y coronarse como la peor gobernadora de todo el país. Debemos de reconocerle que no es tarea fácil, que su esfuerzo le ha costado. Ser la peor, no es cosa fácil, implica su esfuerzo fuerte y consistente, en seis meses llegar al penúltimo no es cosa fácil. ánimo mi gober en el siguiente mes lo logrará, de eso estoy muy seguro. Adelante.