Como es por todos conocido, en Colima tenemos una burocracia “dorada” con altos sueldos que entregan pésimos resultados a los ciudadanos, y por supuesto, nadie mide su ineptitud, es por eso que decidí hacerlo.
Para nuestra fortuna no tenemos que coincidir en los criterios ni ponernos de acuerdo. Lo interesante de este ejercicio es que usted lo haga como mejor le parezca, pero que eche andar la maquinaria del pensamiento.
Para esta entrega decidí hablar de la Fiscalía General del Estado o como muchos la conocemos, la institución más corrupta de Colima. En un momento leerá usted porqué.
Quizá en otra entrega mediremos la eficacia, eficiencia, rendimiento o ineptitud de las secretarías de Estado, direcciones, gobernadores o presidencias municipales.
Iniciaré diciéndole que si usted fuera el Fiscal del Estado de Colima, Bryant Alejandro García Ramírez sería ahijado de la gobernadora, Indira Vizcaíno Silva, lo que le permitiría hacerse acreedor a un salario de $90,776.29, según revela el portal de transparencia de la institución.
Estoy seguro que usted sería feliz con este sueldo, pero además estoy convencido de que en sus más retorcidos sueños lo hubiera imaginado si tuviera la “justa medianía” de ese sujeto, y le explico por qué, resulta que la Fiscalía tiene los peores índices del país por su ineptitud en la integración de carpetas de investigación y pobre judicialización de las mismas o sentencias obtenidas.
¿A qué se refiere lo anterior? Resulta que la probabilidad de que el Fiscal esclarezca un delito es apenas del 0.81 por ciento, de acuerdo con el Índice Estatal de Desempeño de Procuradurías y Fiscalías 2021, realizado por la organización Impunidad Cero.
“Según el estudio, el esclarecimiento del delito hace referencia a la posibilidad de conocer la verdad del hecho denunciado, así como la facultad de ser determinado, es decir, que el asunto se resuelva por medio de uno de los mecanismos procesales contemplados en el rubro de efectividad”, en otras palabras, la ineficiencia, ineptitud o colusión de la Fiscalía hace delincuentes felices.
Es imposible olvidar el tema de la gobernadora y “Altozano”, el atentado contra el ex gobernador Fernando Moreno Peña o los 30 policías asesinados durante el sexenio de José Ignacio Peralta Sánchez, de sobra está mencionar los miles de homicidios que se cometieron en la entidad.
Por supuesto, debemos recordar que hasta el pasado mes de octubre, la Fiscalía Anticorrupción tenía un total de 256 carpetas de investigación en contra de diversos servidores públicos, pero sólo había logrado procesar dos casos por el delito de peculado, sí, lo leyó bien, sólo dos.
Además, de enero a septiembre de este año fueron robados tres vehículos diariamente en Colima, para un total de 774 unidades, de acuerdo con las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, ¿no le parece que dentro de la estructura de la “autoridad” debe haber profesionales del robo infiltrados que coludidos son bastante eficientes?
Es preciso recordar que la FGE informa sobre la localización de vehículos (por lo general desmantelados) en las calles del Estado, pero no encuentra a los ladrones, un nivel de eficiencia que hace infinitamente felices a los involucrados en el robo, traslado y venta de autos robados en otros estados.
Pero lo más indigno para los colimenses es que “en la Fiscalía General del Estado menos del uno por ciento de las carpetas de investigación terminaron en sentencias condenatorias, de acuerdo a la información de la propia dependencia”.
Esto significa que si usted es un delincuente que cometió un delito, lo más probable es que la víctima no lo denuncie porque la ineptitud de la Fiscalía inhibe la presentación de la denuncia, pero en caso de que la víctima denunciara, habría un 0.81% de probabilidades de que la Fiscalía lo esclareciera, pero la cifra es aún peor, porque de cada 100 carpetas judicializadas que se presentaron frente a un juez sólo un uno por ciento obtendrán sentencias condenatorias.
De tal forma que la ineptitud de la Fiscalía General del Estado la convierte sin duda en la peor institución de Colima. Por supuesto, los delincuentes viven felices y seguros.