Durante 2026 se han registrado avistamientos en playas, fraccionamientos y canales urbanos; autoridades capturaron y reubicaron a 15 ejemplares entre finales de agosto y principios de septiembre.
Colima, México, Avanzada (12/10/2026).— Mientras el Gobierno federal avanza en los planes para ampliar el puerto comercial de Manzanillo, la presencia de cocodrilos en playas, fraccionamientos y canales urbanos ha puesto de manifiesto los riesgos asociados con la convivencia entre la población y la fauna silvestre, en un municipio donde la pérdida de humedales y la transformación de los ecosistemas constituyen una problemática ambiental de décadas.
Lo que anteriormente se reportaba como avistamientos esporádicos se ha vuelto recurrente durante 2026. Los reptiles han sido observados tanto en zonas turísticas como en áreas habitacionales, una situación que personal de Protección Civil ha relacionado con la pérdida de manglares y el desplazamiento de ejemplares por las corrientes de agua.
El 15 de enero de 2026, un surfista captó en video a un cocodrilo de grandes dimensiones mientras nadaba en la Bahía de Santiago, una de las principales zonas turísticas del municipio. Meses después, el 25 de septiembre, un ejemplar de aproximadamente metro y medio de longitud fue capturado cuando se desplazaba entre las viviendas del fraccionamiento Club Santiago, en la zona de Miramar.
La presencia de estos animales también se ha registrado en áreas urbanas alejadas de las playas. El 7 de octubre, vecinos del Barrio III, en Valle de las Garzas, reportaron un cocodrilo que se desplazaba por un canal de desagüe, lo que generó preocupación entre los habitantes.
La situación llevó a las autoridades de Protección Civil a implementar medidas preventivas en distintos balnearios. El pasado 29 de agosto, la Unidad Estatal de Protección Civil colocó banderas moradas en playas como Miramar, La Boquita y Las Brisas, con el propósito de advertir sobre la presencia de fauna peligrosa y restringir el ingreso de bañistas en las zonas señaladas.
Entre finales de agosto y principios de septiembre, los cuerpos de rescate capturaron y reubicaron a 15 cocodrilos que habían aparecido fuera de sus hábitats habituales, una cifra que refleja la frecuencia de los encuentros entre estos reptiles y la población.
La problemática ocurre en un municipio donde los ecosistemas costeros han experimentado transformaciones importantes durante las últimas décadas. Expedientes de la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA) documentan que, tan solo en el vaso de la laguna de Cuyutlán, se perdieron 152 hectáreas de manglar entre 1990 y 2003, debido a alteraciones del entorno hidrológico.
Los manglares y humedales constituyen parte del hábitat natural de los cocodrilos, por lo que su deterioro representa un factor relevante para comprender los cambios en las condiciones ambientales de la región. Sin embargo, los registros de avistamientos, por sí solos, no permiten establecer que cada ejemplar haya sido desplazado directamente por la pérdida de estos ecosistemas.
La presencia de cocodrilos en playas y zonas habitacionales plantea un desafío para las autoridades ambientales y de Protección Civil, tanto por la necesidad de prevenir incidentes con la población como por la conservación de una especie que forma parte de los ecosistemas costeros de Manzanillo.
*Imagen ilustrativa.