Salvemos Cuyutlán sostiene que el proyecto portuario afectaría manglares, modificaría el flujo hidrológico y tendría impactos sobre la fauna y la calidad del agua; también cuestiona el proceso de evaluación y participación pública.
Colima, México, Avanzada (06/10/2026).— El colectivo Salvemos Cuyutlán informó que presentó un juicio de amparo contra el proyecto Puerto Laguna Cuyutlán, también denominado Puerto Nuevo Manzanillo, al considerar que su desarrollo amenaza la integridad ambiental de la laguna y que existen irregularidades en el proceso de evaluación ambiental.
En un posicionamiento difundido este martes, la organización señaló que el recurso legal está relacionado tanto con los decretos presidenciales referentes al recinto portuario como con el procedimiento de evaluación ambiental del proyecto.
Entre sus principales argumentos, el colectivo sostiene que las obras previstas afectarían el manglar y modificarían el flujo hidrológico del Vaso II de la Laguna de Cuyutlán, situación que, a su juicio, contraviene el artículo 60 Ter de la Ley General de Vida Silvestre.
La agrupación cita información contenida en la Manifestación de Impacto Ambiental Regional (MIA-R) y señala que el proyecto contempla la remoción de 21.87 hectáreas de manglar y el dragado de más de 97 millones de metros cúbicos de sedimentos.
También afirma que los estudios técnicos reconocen posibles modificaciones en la dinámica del agua. De acuerdo con el documento difundido por Salvemos Cuyutlán, en un escenario sin medidas de mitigación se proyecta una reducción de entre 30 y 40 por ciento en el intercambio mareal, además de riesgos relacionados con la calidad del agua.
Otro de los señalamientos se refiere a los vasos III y IV de la laguna, protegidos internacionalmente bajo la Convención Ramsar. El colectivo advierte que las modificaciones en el sistema podrían generar dispersión de contaminantes, reducción de oxígeno en el agua y afectaciones sobre zonas utilizadas por distintas especies.
En materia de fauna marina, Salvemos Cuyutlán cuestionó los efectos del ruido generado por la actividad portuaria y el tránsito de embarcaciones. Según su interpretación de la MIA-R, niveles de ruido de hasta 172 decibeles podrían interferir con los cantos de la ballena jorobada, mientras que la ampliación también representaría riesgos para hábitats de cetáceos y tortugas.
El colectivo cuestionó además el procedimiento de participación pública. Argumentó que el expediente técnico supera las 2 mil 300 páginas y que su consulta principalmente por medios digitales dificulta la intervención efectiva de comunidades como pescadores y salineros.
Por ello, sostuvo que el procedimiento no cumple con los principios de acceso a la información y participación pública establecidos en el Acuerdo de Escazú.
La organización dirigió su llamado a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y a la titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena, para solicitar que no se otorgue la autorización ambiental al proyecto.
Salvemos Cuyutlán también convocó a habitantes de Manzanillo y comunidades costeras del Pacífico a respaldar su oposición a la expansión portuaria y pidió a inversionistas y organismos financieros considerar los riesgos ambientales y sociales que, asegura, acompañan al proyecto.
Los señalamientos sobre afectaciones, incumplimientos legales y posibles consecuencias ambientales corresponden a los argumentos expuestos por Salvemos Cuyutlán en su anuncio del juicio de amparo; la presentación del recurso no implica, por sí misma, que una autoridad judicial haya determinado que dichas violaciones efectivamente ocurrieron.