Datos de la Encuesta Demográfica Retrospectiva 2025 revelan cambios significativos en las trayectorias de vida de las nuevas generaciones, quienes permanecen más tiempo en el hogar, prolongan su educación y postergan decisiones familiares.
Ciudad de México, Avanzada (28/04/2026).- Los jóvenes en México están modificando de forma clara su transición a la vida adulta. De acuerdo con la Encuesta Demográfica Retrospectiva (EDER) 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, las nuevas generaciones tardan más en independizarse, formar pareja y tener hijos, en comparación con quienes nacieron en décadas anteriores.
El estudio, que analiza a la población de entre 18 y 64 años, muestra que el porcentaje de personas que dejaron su hogar de origen antes de los 18 años cayó de 31.1% en la generación nacida entre 1961 y 1967 a 16.9% en quienes nacieron entre 1998 y 2007. Esta tendencia se observa tanto en hombres como en mujeres, aunque ellas continúan registrando mayores niveles de salida temprana del hogar.
El retraso en la independencia está vinculado con otros cambios relevantes. La proporción de jóvenes que inició una unión en pareja antes de los 18 años también disminuyó, al pasar de 22.4% en generaciones mayores a 15% en las más recientes. De forma similar, la maternidad y paternidad temprana muestran una caída sostenida, particularmente en zonas rurales, donde anteriormente se concentraban los niveles más altos.
Otro de los hallazgos es la reducción en la migración durante los primeros años de vida. El porcentaje de quienes cambiaron de lugar de residencia antes de los 18 años pasó de 21.3% en generaciones mayores a 14.4% en las más jóvenes, lo que sugiere una menor movilidad territorial en etapas tempranas.
En contraste, la permanencia en el sistema educativo ha aumentado. El porcentaje de personas que no continuaron sus estudios antes de los 18 años disminuyó de 62.4% a 54.3%, lo que indica que más jóvenes prolongan su formación académica.
Durante la presentación de los resultados, Mauricio Rodríguez, titular de la Unidad de Estadísticas Sociodemográficas del Inegi, explicó que estos fenómenos están interrelacionados: al mantenerse más tiempo en la escuela y retrasar su incorporación al mercado laboral, los jóvenes posponen decisiones como dejar el hogar o formar una familia.
La encuesta también reporta cambios en otros aspectos. El uso de métodos anticonceptivos antes de los 18 años aumentó de 2.4% a 13.4% entre generaciones, mientras que la percepción de buena o muy buena salud creció de 49.4% a 81%.
En cuanto a la satisfacción con la vida, los niveles se mantienen estables entre generaciones: 61.1% en cohortes mayores frente a 63% en las más jóvenes, lo que sugiere que, pese a los cambios en sus trayectorias, la percepción de bienestar no ha variado de forma significativa.
En conjunto, los datos reflejan una transformación profunda en los patrones de vida de la juventud mexicana, marcada por una mayor permanencia en el hogar familiar, una apuesta por la educación y la postergación de decisiones clave en la vida adulta.