Colima, México, Avanzada (09/03/2026).- La historia de la violencia contra las mujeres en Colima puede contarse a través de nombres. Algunos pertenecen a niñas, otros a madres jóvenes, maestras o profesionistas. Son casos separados por años y circunstancias distintas, pero todos forman parte de una misma tragedia: la violencia feminicida y el abandono institucional que muchas familias han denunciado durante décadas.
La cronología se remonta al inicio del siglo. Entre 2000 y 2005, varios homicidios de mujeres fueron registrados en el estado sin que existiera aún la figura jurídica del feminicidio. Muchos expedientes se investigaron como homicidios simples y otros quedaron inconclusos o en la impunidad.
Uno de los primeros casos que sacudió a la opinión pública ocurrió el 2 de diciembre de 2005, cuando la empresaria y vedette Gloria Cárdenas Sandoval fue asesinada a balazos dentro de su oficina en la ciudad de Colima. El crimen ocurrió en su negocio inmobiliario y se convirtió en uno de los casos mediáticos que marcaron el inicio del nuevo siglo en la entidad.
Años después, la violencia alcanzó incluso a la infancia. En 2013, en el municipio de Tecomán, Irma Jazmín, una niña de apenas 10 años, fue encontrada sin vida, calcinada y semi enterrada en un potrero. La entonces Procuraduría estatal concluyó que la menor habría sido confundida con la hija de un presunto delincuente.
La tragedia volvió a repetirse en el mismo municipio en 2017. Ese año, Kelsy Naomi, de 8 años, desapareció sin dejar rastro. Desde entonces su fotografía permanece en fichas de búsqueda y en pancartas de colectivos de familiares de personas desaparecidas.
Ese mismo año se registró otro caso que sigue sin resolverse. El 1 de marzo de 2017, Leslie Alejandra Flores abordó un taxi afuera de su casa y nunca volvió. Su desaparición permanece sin esclarecer.
El 16 de diciembre de 2017, en el barrio 3 del Valle de las Garzas, en Manzanillo, una niña de cuatro años fue testigo del asesinato de su madre. La mujer fue atacada con un arma blanca por su ex pareja, quien irrumpió por la fuerza en la vivienda.
Dos años después, el 26 de noviembre de 2019, Joanna Isabel López Álvarez, conocida por sus familiares como “La China”, salió de su casa prometiendo regresar en un rato. Nunca volvió. Años después, sus familiares continúan denunciando la falta de avances en la investigación.
La violencia escaló de manera alarmante en 2020. El 4 de marzo de ese año, en Manzanillo, Fabiola, de 39 años y madre de tres hijos, fue asesinada a puñaladas por su ex pareja, quien contaba con una orden de restricción por violencia. El agresor, árbitro de básquetbol, logró acercarse a la víctima y atacarla en repetidas ocasiones.
Ese mismo año, el 20 de mayo, en la ciudad de Colima, una madre y su hija de 12 años fueron asesinadas dentro de su casa. Sus cuerpos fueron encontrados en estado de descomposición; de manera extraoficial se informó que ambas tenían bolsas de plástico en la cabeza.
Poco después, el 3 de junio de 2020, el Presidente Andrés Manuel López Obrador confirmó el asesinato de la diputada local Anel Bueno Sánchez, cuyo cuerpo fue localizado en una fosa clandestina en el municipio de Tecomán.
La violencia continuó en los años siguientes. En 2021, Martha fue asesinada dentro de su casa en Tecomán. Tenía 16 años. Ese mismo año fue asesinada en Villa de Álvarez Valeria Carrasco, una mujer trans de 25 años, cuyo cuerpo fue localizado dentro de su vivienda en la colonia Villas de Oro.
En 2022, los ataques continuaron. El 2 de marzo, en la calle Cuarzo de la colonia Real de Minas, en Villa de Álvarez, una mujer de 37 años fue asesinada frente a su hijo de 10 años, quien gritaba desesperado mientras el cuerpo de su madre quedaba tendido en la calle.
Dos meses después, el 10 de mayo de 2022, una niña de 12 años y su madre fueron asesinadas a balazos dentro de su casa en la colonia San Isidro, también en Villa de Álvarez.
El 10 de noviembre de 2023, la violencia volvió a estremecer al estado cuando Michel, una adolescente, fue asesinada a balazos presuntamente por su propio padre. Su cuerpo fue localizado en el crucero de Chiapa, en el municipio de Cuauhtémoc. El agresor fue abatido por la policía ese mismo día.
Ese mismo año se documentó otro caso brutal. Julissa, de 15 años, fue asesinada con varias puñaladas y su cuerpo fue calcinado dentro de una vivienda en Villa de Álvarez. Fue encontrada en el baño de la casa.
La lista siguió creciendo en 2024. El 10 de noviembre, en un predio rumbo al municipio de Cuauhtémoc, fueron localizados los cuerpos de Alejandra Rivas y su hija María José, una bebé de apenas un año de edad.
Meses después, el 14 de octubre de 2025, fue asesinada a balazos en Cuauhtémoc la ex alcaldesa Gabriela Mejía Martínez, quien tenía apenas 15 días de haber dado a luz a su hijo.
La violencia continuó en 2026. El 31 de enero, María Eugenia Delgado y su hija Sheila Amezcua Delgado fueron asesinadas a balazos dentro de su domicilio en la colonia Placetas, en la ciudad de Colima.
La cronología es larga y dolorosa. Los casos anteriores son solo un reflejo de la larga lista de agresiones. A lo largo de más de dos décadas, niñas, adolescentes, madres y profesionistas han sido víctimas de una violencia que no ha encontrado freno. En la mayoría de los casos, las familias han denunciado que, después del crimen, quedan prácticamente solas. Además de la búsqueda de justicia, deben enfrentar el duelo sin apoyo psicológico ni programas efectivos de reparación del daño.
En Colima, los nombres cambian con los años, pero la historia se repite: Irma Jazmín, Kelsy Naomi, Tita, Julissa, María José… y muchas otras mujeres que forman parte de una lista que sigue creciendo en Colima.