Colima, México, Avanzada (21/11/2025) Para 2026, Colima recibirá 430 millones de pesos menos de la Federación. Un recorte que, paradójicamente, es casi idéntico al monto que el Gobierno de Indira Vizcaíno Silva pretende recaudar con el incremento del Impuesto Sobre la Nómina (ISN), que pasará del 2 al 3 por ciento.
El Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2026, respaldado por el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP), anticipa una caída del 5.6 por ciento en el gasto federalizado para Colima. De los 18 mil 692 millones presupuestados este año, el próximo solo llegarán 18 mil 261 millones: menos dinero para un estado que depende en más del 90 por ciento de los recursos federales.
El Fondo de Aportaciones a los Servicios de Salud (FASSA) tendrá un recorte del 54 por ciento. Colima pasará de recibir 1,096 millones en 2025 a apenas 514 millones en 2026: 582 millones menos. La justificación oficial es que los servicios de salud estatales migraron al esquema IMSS-Bienestar.
El Fondo de Infraestructura Social Estatal (FISE) también sufrirá tijera. Pasará de 585.2 millones a 583.2 millones, un descenso real de 3.8 por ciento, afectando obras en zonas de atención prioritaria: comunidades pobres, rezagadas y dependientes de esta bolsa.
Mientras que, el Fondo de Aportaciones Múltiples (FAM) disminuirá casi 60 por ciento, de 389.4 millones a solo 161.4 millones, recortando recursos para infraestructura educativa y programas de apoyo social.
Paradójicamente, donde sí hay incremento es en las participaciones federales, que subirán 2.4 por ciento, pasando de 8 mil 265 millones a 8 mil 756 millones.
Mientras el dinero federal se reduce, el gobierno estatal ya prepara compensaciones pagadas por los colimenses. Como reveló el periodista Mario Solís, el Paquete Fiscal estatal 2026 propone incrementar el ISN del 2 al 3 por ciento. Con este aumento, la recaudación del impuesto pasará de 617.1 millones a 1,063.6 millones, es decir, 354 millones de pesos adicionales, una cifra muy similar al recorte federal.
La administración de Vizcaíno asegura que la nueva carga fiscal permitirá “fortalecer los servicios de salud y educación, financiar programas económicos y mejorar la infraestructura estatal”. Incluso señala que el aumento tendrá impacto positivo en el Coeficiente Efectivo de Participaciones Federales, lo que podría traducirse en más recursos futuros.
Pero en los hechos, y como suele ocurrir en Colima, la promesa y la práctica no coinciden: los más de 300 millones adicionales del ISN no están etiquetados en el paquete fiscal. No existe claridad sobre qué programas, qué obras ni qué acciones recibirán el dinero.