Colima, México, Avanzada (04/09/2025).- La Catedral Basílica Menor de Colima vivió un fin de semana de alta afluencia y fervor con la visita de las reliquias de segundo grado de San José Sánchez del Río, el joven mártir michoacano de 13 años fusilado por su fe durante la persecución cristera. El rector del templo, Osiris Juan Pablo Aguilar Castañeda, informó que las reliquias —un fragmento de la tela de su camisa— permanecieron en el recinto del viernes al lunes 1 de septiembre, dentro de un itinerario coordinado por los Caballeros de Colón que ha incluido parroquias de Michoacán, Apatzingán, Lázaro Cárdenas y, ahora, Colima.
Desde su llegada el viernes por la mañana, las celebraciones litúrgicas se realizaron con el templo lleno. El rector explicó que la nave central tiene un aforo aproximado de 500 personas; solo el domingo se celebraron ocho misas, por lo que estimó una participación acumulada cercana a 5 mil fieles entre el sábado, el domingo y el lunes. “La presencia de San Josecito —como lo llamamos con cariño— alegró a la comunidad y fortaleció la fe de muchas familias”, expresó.
El sacerdote destacó que la devoción quedó reflejada en el libro de intenciones y agradecimientos, donde se acumularon “páginas y páginas” de testimonios por favores atribuidos a la intercesión del santo. Recordó que la catedral conserva también múltiples muestras de gratitud en la capilla de San Miguel de la Mora, mártir considerado santo diocesano, y subrayó la importancia de estos signos para la vida de la iglesia local: “La sangre de los mártires es semilla de cristianos; resguardar su memoria es un tesoro que anima a las nuevas generaciones”.
Aguilar Castañeda resaltó que en las criptas del templo reposan restos de hombres y mujeres perseguidos por su fe cuyos martirios datan de 1927 y 1928, lo que convierte a la catedral en un punto de referencia histórica y espiritual. “Los mártires —sacerdotes y laicos— son modelos de fidelidad que hoy siguen proponiéndonos un camino de coherencia evangélica”, afirmó.
De cara a los próximos meses, el rector adelantó que se gestiona la visita a Colima de una reliquia de San Juan Pablo II —un trozo de cabello—, con la intención de que permanezca algunos días en la catedral dentro de una serie de peregrinaciones organizadas en coordinación con la Arquidiócesis de Guadalajara. Recordó que, antes de su canonización, la diócesis ya recibió la reliquia de la sangre del pontífice, experiencia que convocó a miles de fieles y dejó una marca de afecto y respeto hacia su figura. La confirmación de fechas y horarios se hará, dijo, a través de la página oficial del templo y en las celebraciones.
El rector también llamó a vivir la piedad popular con profundidad, especialmente en devociones de alta convocatoria como la de San Judas Tadeo. Advirtió que la veneración no debe confundirse con prácticas supersticiosas o la idea de “amuletos de buena suerte”, sino que ha de conducir al seguimiento del Evangelio, tal como lo testimoniaron los apóstoles y, de manera eminente, San Pedro y San Pablo.
“La visita de las reliquias no es un fin en sí mismo —concluyó—. Es una oportunidad para renovar la fe, agradecer y pedir con esperanza. En Colima, estos días lo vivimos con intensidad y gratitud”.