Ciudad de México, Avanzada (20/07/2025).- En medio del escándalo por el caso de su exsecretario de Seguridad Pública en Tabasco, Hernán Bermúdez Requena —hoy prófugo de la justicia y buscado por la Interpol—, el senador Adán Augusto López Hernández fue recibido con vítores de “¡No estás solo!” durante su arribo al Consejo Nacional del partido Morena, celebrado este sábado en la capital del país.
Al llegar al recinto, López Hernández fue abordado por la prensa que le insistió sobre su relación con Bermúdez Requena, acusado de liderar una célula criminal ligada al Cártel Jalisco Nueva Generación y señalado como responsable de delitos como secuestro, extorsión y tráfico de drogas y combustible. El senador, visiblemente incómodo, cortó cualquier intento de entrevista respondiendo que “todo lo que tenía que decir, ya lo dijo” en su cuenta de X. En esa red, apenas el día anterior, había calificado los señalamientos como “politiquería” y reiteró que está dispuesto a colaborar con las autoridades si así se le requiere.
Ya en el auditorio, cuando el gobernador de Sonora y presidente del Consejo Nacional de Morena, Alfonso Durazo Montaño, tomó la palabra y saludó públicamente al senador tabasqueño, los asistentes —militantes, cuadros dirigentes y funcionarios del partido— respondieron espontáneamente con un coro que se repitió varias veces: “¡No estás solo! ¡No estás solo! ¡No estás solo!”. Sentado en el presídium, Adán Augusto López sonrió, saludó de pie y agradeció visiblemente conmovido el respaldo, en lo que pudo interpretarse como un gesto de alivio tras una semana de presión política.
El respaldo a López Hernández llega en un momento crítico. La oposición ha exigido cuentas por el nombramiento de Hernán Bermúdez como jefe de la seguridad pública de Tabasco durante su mandato como gobernador. Diversos reportes periodísticos y documentos judiciales lo vinculan con actividades criminales desde que ocupaba ese cargo, y según una investigación publicada por El País, las Fuerzas Armadas habrían advertido del riesgo de su permanencia en funciones desde 2022.
Las críticas aumentaron después de que Bermúdez fue vinculado directamente con la organización delictiva La Barredora y se emitió una ficha roja de Interpol para su captura. Legisladores del PAN, PRI y PRD han exigido al senador que rinda cuentas y lo han comparado con el caso de Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad de Felipe Calderón hoy condenado por narcotráfico en E.U.
La presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, también fue cuestionada por el tema. Aunque evitó confrontar directamente al senador, envió un mensaje claro: “nadie debe estar por encima de la ley, y quien tenga responsabilidades debe responder”. Horas después, Adán Augusto publicó un breve mensaje en redes sociales donde dijo estar dispuesto a colaborar “si alguna autoridad lo requiere”.
A pesar del discurso oficial del partido de “no solapar a nadie”, la imagen pública del Consejo Nacional dejó un mensaje distinto: uno de protección, respaldo y cohesión en torno a una de las figuras más relevantes de la llamada Cuarta Transformación. López Hernández no solo fue secretario de Gobernación del presidente Andrés Manuel López Obrador, sino uno de sus hombres de mayor confianza. También fue precandidato presidencial y mantiene influencia en la estructura interna del partido.
Mientras tanto, voces como las de Alfonso Durazo, Ignacio Mier y Gerardo Fernández Noroña han cerrado filas en su defensa, desestimando las acusaciones como parte de una “embestida política” orquestada por la derecha. A su vez, la dirigencia nacional de Morena ha evitado posicionamientos directos contra el senador, aunque ha reiterado que el partido no protegerá a personas ligadas al crimen.
El caso de Hernán Bermúdez Requena continúa abierto. Hasta ahora, la Fiscalía General de la República no ha solicitado declaración formal al senador López Hernández, pero versiones extraoficiales apuntan a que hay una carpeta de investigación que podría ampliarse en las próximas semanas.
Morena, mientras tanto, intenta mantener la unidad interna en pleno arranque del sexenio de Claudia Sheinbaum. Sin embargo, el episodio pone a prueba su promesa de “renovación ética” y golpea el discurso de “no impunidad” que la 4T ha promovido desde sus inicios.