Connect with us

COLIMA

“La vida útil de un sicario es sumamente breve”: jóvenes reclutados, usados y eliminados

Published

on

Compartir:

Colima, México, Avanzada (18/04/2026).- En medio de la explicación técnica de un operativo, Fabián Ricardo Gómez Calcáneo, Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana dejó escapar una frase que, más allá de los resultados oficiales, dibuja una historia más profunda: “la vida útil de un sicario… es sumamente breve”. Una explicación seca, casi administrativa, de cómo operan —y cómo terminan— quienes integran estas células criminales.

El funcionario detallaba la desarticulación de un grupo de seis personas, todos jóvenes, todos venidos de fuera. “No encontramos operadores locales”, dijo, como quien subraya un dato operativo, aunque en esa línea también se asoma otra realidad: muchachos que no eran de aquí, que llegaron sin arraigo, sin rostro conocido, sin nombre propio. Porque ahí, en esa estructura, los nombres dejan de importar.

“Ellos cambian… su nombre por un número. Por protección de sus datos”, explicó. Así, los jóvenes dejan de ser quienes eran para convertirse en claves: Tai 49, Tai 51, Tai 53. Identidades sustituidas por códigos, como si desde ese momento su historia personal quedara suspendida. Como si ya no hiciera falta saber de dónde vienen, sino únicamente qué función cumplen.

El secretario insistió en que estos grupos operan en bloques pequeños, móviles, que cruzan estados. Jóvenes que un día están en Colima, al siguiente en Jalisco, después en Michoacán. “Buscan perfiles que no puedan ser reconocidos por la sociedad civil”, explicó. Son rostros ajenos en territorios ajenos. Presencias que aparecen, ejecutan y desaparecen.

En ese tránsito, la violencia se acelera. Un solo detenido, dijo, podría estar relacionado con siete homicidios en apenas dos semanas. “Para que nos demos cuenta la magnitud… una sola persona quita siete vidas en dos semanas”. La cifra no solo habla del daño, sino del ritmo: una velocidad que no parece sostenible para nadie.

Después de cada ataque, describió, viene el encierro. “Se encierran, se enfrían, se ocultan”, relató. Casas de seguridad donde esperan, donde se ocultan, donde el tiempo se detiene momentáneamente mientras afuera se despliegan operativos. Lugares de paso, no de permanencia.

Y es ahí donde vuelve la frase inicial, como si todo lo demás girara alrededor de ella. “Son explotados por esa gente delincuente… aprovechados y después tirados como basura”, dijo el secretario. No abundó en cómo llegan, ni en quién los recluta, ni en qué condiciones aceptan. Solo dejó claro el destino dentro de esa lógica: uso rápido, reemplazo inmediato.

La explicación siguió su curso: inteligencia, operativos, detenciones, abatimientos. Se habló de rutas de escape, de brechas rurales, de armas aseguradas, de coordinación entre niveles de gobierno. Se anunció que la célula había sido “neutralizada”. Pero en medio de ese lenguaje institucional quedaron esparcidas las piezas de otra historia: la de jóvenes trasladados entre estados, convertidos en números, insertados en una maquinaria que exige rapidez y no contempla permanencias.

“Esta batalla en seguridad se genera todos los días”, advirtió. “No hay victorias permanentes”. Tal vez por eso, mientras una célula desaparece, la pregunta queda suspendida en el aire: quién ocupa el lugar de los que ya no están, de dónde vienen los siguientes, cuánto tiempo durarán.

Porque, como él mismo lo dijo, en ese circuito la medida no es el tiempo de vida, sino su utilidad. Y esa, en sus propias palabras, es “muy breve”.

Compartir:

UNIVERSIDAD DE COLIMA

Más leidas

Copyright © www.diarioavanzada.com.mx

Discover more from Diario Avanzada

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading