Editorial
A pesar de los avances en materia de política salarial durante los últimos años, México continúa enfrentando profundas desigualdades en términos de bienestar laboral, poder adquisitivo y protección social, por lo que, en comparación con sus vecinos latinoamericanos y con las economías europeas, el país aún se encuentra rezagado en indicadores clave como el salario mínimo efectivo, la cobertura de seguridad social y el acceso real a satisfactores básicos.
En 2025, el salario mínimo mensual nacional aprobado es de 8 mil 364 pesos (alrededor de 412 dólares estadounidenses). Aunque este monto representa un incremento nominal del 12 por ciento respecto al año anterior, el valor en dólares se ha visto afectado por la depreciación del peso mexicano, que en 2025 ronda los 20 pesos por dólar.
Según diversos estudios y análisis de instancias internacionales, aunque el país ha avanzado en legislación laboral, como la reforma que obliga a ajustar el salario mínimo conforme a la inflación, las nuevas regulaciones para trabajadores de plataformas digitales y otras, aún enfrenta desafíos estructurales, ya que 54.5 por ciento de los trabajadores sigue en el sector informal, sin acceso a seguridad social, prestaciones o jubilación.
Si comparamos a México con los países europeos en el monto de su salario mínimo, las cifras lo ubican en el último lugar con sus 412 dólares mensuales, mientras que en Europa, los salarios mínimos más altos se observan en Luxemburgo (2,860 USD mensuales), Irlanda (2 mil 065 USD) y los Países Bajos (2 mil 435 USD). Estos países no sólo pagan más, sino que también ofrecen seguridad social universal, acceso gratuito o subsidiado a servicios públicos, jornadas laborales reducidas y un alto índice de equilibrio entre trabajo y vida personal.
Aunque México ha tenido avances en salario mínimo y percepción de bienestar, aún está lejos de igualar las condiciones estructurales de Europa en cuanto a derechos laborales, protección social y desarrollo humano. En el Índice de Progreso Social 2022, México obtuvo un puntaje de 70.84, por encima del promedio latinoamericano, pero detrás de Chile, Costa Rica y Uruguay.
Pero México ni siquiera encabeza la lista de países latinoamericanos en ese sentido, pues varias naciones de esta región se encuentran en mejor situación. Por ejemplo, la cobertura efectiva de salud, pensiones y seguros sociales es baja en México en comparación con naciones como Uruguay y Chile.
De acuerdo con estimaciones regionales y análisis comparativos, el salario mínimo en México cubre la canasta básica alimentaria, el transporte urbano y el pago de servicios esenciales, pero no permite un margen para ahorro, educación privada, renta en zonas urbanas caras ni atención médica especializada.
En una tabla comparativa construida a partir de datos de BizLatinHub, Euronews, Statista y el World Happiness Report, México se encuentra en el séptimo lugar entre los países latinoamericanos por poder adquisitivo de su salario mínimo. Encabezan la lista Costa Rica (725 USD/mes), Uruguay (590 USD) y Chile (515 USD), cuyos trabajadores con salario mínimo pueden cubrir alimentos, renta modesta, servicios y transporte.
En medio de este panorama, uno de los principales desafíos en México es la limitada cobertura de la seguridad social, pues aunque el sistema legal contempla acceso a salud pública, pensiones, incapacidad y guarderías para quienes están registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), más del 54.5 por ciento de la población económicamente activa trabaja en la informalidad, sin acceso a estos derechos. Esta cifra, reportada por el INEGI y la Secretaría del Trabajo, contrasta con países como Chile (informalidad del 27 %) o Uruguay (alrededor del 30 %).
En países europeos, por el contrario, la totalidad de los trabajadores —incluso quienes perciben el salario mínimo— gozan de seguridad social universal, atención médica gratuita o subsidiada, seguro de desempleo y pensiones públicas. Además, en regiones como Alemania o Países Bajos, existen subsidios al alquiler y al transporte que amplían el alcance real de los ingresos.
En conclusión, puede decirse que México ha logrado avances sustantivos en la recuperación del salario mínimo y en la legislación laboral, especialmente respecto a su vinculación con la inflación, pero continúa por debajo de muchas economías latinoamericanas y europeas en cuanto a poder adquisitivo real y cobertura de seguridad social.
En ese contexto, el reto no solo es incrementar el monto del ingreso, sino también asegurar que todos los trabajadores, independientemente de su estatus, puedan ejercer plenamente sus derechos laborales y acceder a una vida digna.