Editorial
Este 22 de mayo se conmemora el Día Internacional de la Diversidad Biológica, una fecha para reflexionar sobre la riqueza natural que poseemos y la importancia de preservarla para las generaciones futuras. En el estado de Colima, esta reflexión es especialmente relevante, ya que nuestra entidad es hogar de una gran variedad de ecosistemas y especies que están en peligro debido a la actividad humana.
La biodiversidad en Colima es impresionante. Nuestro estado cuenta con una gran variedad de ecosistemas, desde los bosques de niebla en la Sierra de Manantlán hasta los manglares y esteros en la costa. Estos ecosistemas albergan una gran cantidad de especies de plantas y animales, muchas de las cuales son endémicas y no se encuentran en ningún otro lugar del mundo.
Sin embargo, esta riqueza natural está en peligro. La deforestación, la contaminación, la sobreexplotación de los recursos naturales y el cambio climático están afectando gravemente la biodiversidad en Colima. Los bosques de niebla, por ejemplo, están siendo talados para dar paso a la agricultura y la ganadería, lo que no solo afecta la biodiversidad sino también la calidad del agua y el suelo.
Pero hay un proyecto que representa un riesgo especialmente grave para la diversidad biológica en Colima: la construcción del nuevo puerto en la Laguna de Cuyutlán. Este proyecto, impulsado por el gobierno federal de Claudia Sheinbaum, con la complacencia del gobierno estatal de Indira Vizcaíno y el gobierno municipal de Rosa María Bayardo, amenaza con destruir uno de los ecosistemas más valiosos y frágiles de la entidad.
La Laguna de Cuyutlán es un humedal de gran importancia para la biodiversidad, ya que alberga una gran variedad de especies de aves, peces y crustáceos. Además, es un importante sitio de reproducción y alimentación para muchas especies marinas. La construcción del puerto en esta zona no solo afectaría la biodiversidad, sino también la economía local, ya que la pesca y el turismo son actividades fundamentales para muchas comunidades en la región.
Es preocupante que los gobiernos federal, estatal y municipal no hayan considerado adecuadamente los impactos ambientales y sociales de este proyecto. La evaluación de impacto ambiental es un proceso fundamental para determinar si un proyecto es viable y sostenible, y en este caso, parece que se ha pasado por alto, pues antes de que exista la autorización ya se ubica la construcción del nuevo puerto como un proyecto decidido por la presidenta Sheinbaum, quien incluso ya dio el banderazo de salida a las obras.
Ante lo delicado de la situación, la sociedad colimense debe alzar la voz y exigir que se proteja la biodiversidad en nuestro estado. No podemos permitir que se destruyan nuestros ecosistemas y se ponga en riesgo la economía local y la calidad de vida de nuestras comunidades. Es fundamental que se busquen alternativas sostenibles y que se priorice la conservación de la biodiversidad.
La biodiversidad en Colima es un tesoro que debemos proteger. La pérdida y el deterioro de la diversidad biológica en nuestro estado pueden tener graves consecuencias ambientales, sociales y económicas. El proyecto del nuevo puerto en la Laguna de Cuyutlán es un ejemplo claro de cómo la falta de planificación y la ambición económica pueden poner en riesgo la biodiversidad y la economía local. Es hora de que los gobiernos y la sociedad en general tomen conciencia de la importancia de proteger nuestra riqueza natural y busquen alternativas sostenibles para el desarrollo de nuestro estado.