Columna
El Puercoespín
Los automovilistas vamos a pagar los robos, excesos y saqueos de los malos gobernantes que despojaron a los trabajadores del gobierno los dineros al no enterarlos al Ipecol y los que pidieron prestado y no pagaron.
A partir de este 2025, entró en vigor en Colima un nuevo impuesto ecológico aprobado por el Congreso del Estado, dirigido a gravar la emisión de gases y compuestos de efecto invernadero. Esta medida busca mitigar el impacto del cambio climático y promover la responsabilidad ambiental de las empresas. La tasa impositiva establecida equivale a cinco veces el valor de la Unidad de Medida y Actualización (UMA), es decir, 542.85 pesos por cada tonelada de dióxido de carbono equivalente (CO2) emitida. A partir de 2025 comenzarán a contabilizarse las emisiones, y las primeras contribuciones se realizarán en abril de 2026, junto con la declaración fiscal.
Quienes contaminan más en el estado de Colima, según Carlos M. Hernández Suárez que escribe en AFmedios, son el aeropuerto, la termoeléctrica y los barcos atracados en Manzanillo; sin embargo, hace una observación muy simple la quema de la zafra en Colima.
Sostiene, por ejemplo, que una hectárea sembrada de caña al hacer la quema produce 24 toneladas de CO2 lo que le costaría al productor 13 mil 028 pesos en impuestos. Sin consideramos que un ejidatario, por ejemplo, en el ejido Fernández tiene 15 hectáreas en promedio, ello significaría que tendría que pagar por el impuesto de C02 la cantidad de 195 mil 420 pesos anualmente.
Ni modo señores productores a pagar.
También Hernández Suárez hace la observación de los camiones que transitan sobre la autopista transportando los productos que llegan o se embarcan en Manzanillo.
Sin embargo, sobre los que realmente van son los automovilistas, es decir, que toda persona que tenga un automóvil es altamente probable que a partir de abril de 2026 se comienzan a hacer los primeros movimientos para calcular la producción de CO2 y poder tasar un impuesto a todo aquel que tenga un auto.
Según la revista colombiana Turbo cuando un automóvil quema un galón de gasolina genera alrededor de 20 libras de CO2 lo que significaría que entre 6 a 9 toneladas produciría al año (obviamente dependiendo del kilometraje), cifra que también depende de la tecnología del vehículo, de la calidad del combustible, del mantenimiento y de la forma como se conduce, pero nos da una idea aproximada del gas contaminante que produciría y la cantidad de dinero que podríamos pagar si el gobierno se anima aplicar el impuesto a los automovilistas.
Según la Ley de Movilidad en su artículo 20 fracción II establece que es el IMADES es el responsable de establecer todos los lineamientos para el buen funcionamiento sustentable de los automóviles; además, en su artículo 76 establece en su fracción 5 que todos los automovilistas debemos acatar todas disposiciones en materia sustentable para poder circular.
Y lo peor, ya está establecido en su artículo 143 fracción I, que el gobierno podrá ordenar o disponer revisiones anuales o semestrales para la verificación física-mecánica de los automóviles y de emisiones de humos contaminantes.
En los artículos 144, 145, 146 y 149 se establecen las bases de funcionamiento de los centros de verificación de los automóviles.
Colima no cuenta con grandes fábricas contaminantes y su principal contaminación vine de las quemas de caña, de la termo y de los automóviles.
Y efectivamente seremos los automovilistas los que vamos a pagar la factura de lo que se roban los políticos corruptos.
A la directora del IMADES, si algo la a caracterizado, es su disposición incondicional a sus jefes. Recordemos que la zona natural protegida de La Campana la trató con la expresión “no es pa tanto unos cuantos “guizacillos” y el fraccionamiento que se construye frente a la clínica del IMSS en la avenida Francisco Javier Mina quedó la zona libre de parotas, la convirtió en un verdadero desierto urbano. Tal vez habrá dicho que tanto son unas cuantas parotitas.
Sin embargo, ahora sí va sobre un gran negocio, seguro que ahora pensará que la emisión de gases de los automóviles es un asunto grave y emitirá reglamentos para imponer las tasas aprobadas en el Congreso de cinco UMAS por cada tonelada de CO2.
Ahora sí, la mujer que ama los desiertos será implacable en la defensa del medio ambiente y propondrá que los autos sean verificados, mínimamente, anualmente para que el gobierno pueda tener más ingresos y proteger a los que se llevaron el dinero del Ipecol y ahora trabajan para ese gobierno.
La chica que ama los desiertos sacará de su yo interior toda su potencia y fuerza defensora del medio natural y será una firma impulsora, junto con los irresponsables diputado del impuesto a los humos contaminantes como el CO2.
Por lo pronto los cañeros deben pagar porque la guadaña recaudadora empezará con ellos.