Columna
El Puercoespín
En entrevista para el portal Online la secretaria de Comunicación del Comité Ejecutivo Nacional de Morena, Camilla Martínez, deja entre ver lo que le costó a Morena haber dejado el partido bajo el control de los superdelegados federales de la Secretaría del Bienestar -después convertidos en gobernadores- al asumir la Presidencia.
Camila Martínez sostiene “Es importante que nuestro partido se abra porque es un partido para los millones. Pensemos en la cantidad de gente que votó por la presidenta. Tiene que ser un partido amplio para garantizar la democracia, pero no por ello podemos perder la esencia del movimiento”.
Habla de un partido organizado. En Morena ya empezaron a entender que no solo se trata de que cuantitativamente millones de personas estén contigo, sino que esos millones estén organizados en un partido.
Camila es muy enfática y habla de un partido amplio, pero sin perder su esencia. Pero olvida un pequeño detalle, no habla de que a Morena lo burocratizaron para controlarlo y ahora no encuentran la forma de darle vida real nuevamente.
Camila habla de volver al origen, de realizar asambleas seccionales y de abrir las decisiones del partido, en sus propias declaraciones pone en evidencia a sus dirigentes (Luisa María Alcalde y Andy López Beltrán) que, según ellos, habían realizado asambleas seccionales en los 32 estados de la República, pero realmente solo hicieron mítines proselitistas, donde incluso leyeron y propagandizaron consignas contra la corrupción y específicamente contra el nepotismo que al hacerlo se ventanearon ellos mismos porque todos los gobernadores tienen sus nóminas gubernamentales pobladas por los parientes y amigos de ellos mismos.
Según Camila Martínez a partir de enero harán una gira nuevamente para afiliar a los millones de simpatizantes que votaron por ellos. Antes se quejó de que Morena llegó a tener incluso tres padrones electorales distintos, pero ahora se reorganizarán y solo tendrán uno solo como debe ser en un partido bien organizado.
Textualmente dijo: “A partir de enero vamos a arrancar una gira por todo el país para generar encuentros con la militancia con capacitaciones y generando grandes grupos a través de los cuales siempre podamos estar comunicados y debatiendo lo que sigue para el proyecto de la 4T”.
Sus palabras en general las podemos traducir como la confesión de parte de que solo hicieron mítines, concentraciones publicitarias, pero que ahora sí harán asambleas seccionales, es decir, volver al origen, abriendo las decisiones del partido. También habló de que la gente militante participe, dialogue y consolide la democracia y puedan acompañar a la presidenta.
El reconocimiento de estas deficiencias del partido Morena no expresa otra cosa que la crisis profunda de los partidos, de todos, también contiene a Morena y su crisis es de la mayor importancia porque se trata del partido en el poder.
Camila Martínez habla de institucional al partido lo que debe traducirse como: quien entre al partido debe acatar las ordenes de los “dirigentes” y abstenerse de la crítica y la autocrítica, la institucionalización de la que ella habla no es otra cosa que la burocratización del partido.
Dice Martínez que a partir de enero realizarán una nueva gira nacional para construir el único padrón válido del partido que no será otra cosa que convertirán las nominas gubernamentales, empezando por los de confianza, en miembros empadronados y activos del partido, es decir, que Morena será burocratizado al cien por ciento.
No es lo mismo ser dirigente o líder auténtico que ser un burócrata designado. En los tiempos de la gira se dieron las diferencias entre los líderes de las cámaras que conforman el Congreso de la Unión y los llamados a la unidad de su “líder” partidista, Luisa María Alcalde, ni la pelaron. El asunto tuvieron que arreglarlo en la Secretaría de Gobernación en coordinación con la Oficina de la Presidencia. No es lo mismo un líder que un burócrata designado verticalmente.
También es inquietante cómo quedarán los casos de los Yunes, los Murat, entre otros miles, que ya son parte de Morena, pero también conspicuos militantes de la corrupción.
Lo mismo podemos preguntarnos en el caso Colima, dónde quedarán o cómo quedarán, qué estatus tendrán Virgilio Mendoza y Locho Morán destacados políticos corruptos del estado de Colima que hasta hoy se ubican en el partido Verde y en Morena, pero como flotando en esos partidos.
Mi pronóstico es que a nivel estatal y nacional solo elaborarán padrones con las nóminas gubernamentales y unos cuantos hombres libres simpatizantes de Morena se inscribirán y presumirán un padrón millonario de ficción.
Los burócratas como Luisa María Calderón solo pueden tener un padrón poblado de burócratas, no hay partido real,hay un corporativo a las órdenes de los gobernadores y la presidenta.
Roberto Bolaños en un texto denominado Días de 1978 escribe textualmente: “La realidad, una vez más le ha demostrado que la demagogia, el dogmatismo y la ignorancia no son patrimonio de ningún grupo en concreto”.
Morena no debe olvidar que sin organización social y política real se pierde el poder político.