Columna
El Puercoespín
Zacualpan luchó contra las empresas mineras por el agua para que ésta no fuera contaminada y usada con fines mercantilistas y Morena, entonces, -ahora podemos decirlo- los usó para sus fines políticos.
Hoy Morena cambió su postura política, abandona a los zacualpenses y aparentemente, toma partido por los citadinos (pues son muchísimos más votos), en el fondo su pragmatismo está lleno de ignorancia y ha terminado traicionado a las dos partes y tratan de salvarse solos. Su pragmatismo es una forma de luchar por sus intereses de partido, pues el agua, hoy, lesimporta un bledo. Abandonó los principios y se pronuncio abiertamente por los intereses políticos de grupo.
Una disposición importante a cerca de los pueblos originarios está contenida en la fracción sexta del artículo 2º Constitucional expresa que, como parte de su autonomía, los pueblos indígenas tienen derecho a:
Acceder con respeto a las formas y modalidades de propiedad y tenencia de la tierra establecidas en esta Constitución y a las leyes de la materia, así como a los derechos adquiridos por terceros o por integrantes de la comunidad, al uso y disfrute preferente de los recursos naturales de los lugares que habitan y ocupan las comunidades, salvo aquellos que corresponden a las áreas estratégicas, en términos de esta Constitución. Para estos efectos las comunidades podrán asociarse en términos de ley.
La venganza en marcha
Zenaida “V” nativa y vecina de la comunidad de Zacualpan (ex candidata a presidenta municipal por Comala) denunció, entre sus personas cercanas, que las personas que son oriundas de esa comunidad, ahora que trataron de registrare en el programa 60 y más en el INAPAM, no las quisieron registrar como debería ser. El argumento que les dio la delegación de la Secretaría del Bienestar es que Zacualpan ya no es comunidad indígena, que en Colima solo tiene esa característica Suchitlán… porque supuestamente los zacualpeños no hablan su lengua originaria.
Según el calendario de la Secretaría del Bienestar del 7 al 30 de noviembre serían las inscripciones para las pensiones de las mujeres de 60 a 64 años que vivan en municipios indígenas o afroamericanos.
La pregunta clave es ¿Puede una comunidad dejar de ser originaria o indígena por dispersión de una Secretaría de Estado?
Los pueblos indígenas, también llamados pueblos originarios o aborígenes, son grupos sociales con una identidad étnica específica que mantienen una relación ancestral con un determinado territorio. Se trata de sociedades cuya cultura local sobrevivió a la colonización y el dominio por parte de fuerzas extranjeras.
El argumento de la delegación de la Secretaría del Bienestar es débil y más bien parece un pretexto para hostigar a la comunidad de Zacualpan que ha adoptado una postura firme en la defensa del agua y hacer respetar los acuerdos y honrar las promesas que el gobierno del estado de Colima ha sido incapaz de hacer.
“En México, las comunidades indígenas, como las de Zacualpan en el municipio de Comala Colima, han dado ejemplo de civismo y defensa de los recursos hídricos. Ellos han demostrado que el agua no solo es un recurso indispensable, sino un legado que debe preservarse para garantizar la vida de miles de personas.
Reconocer y proteger estos derechos implica, además, garantizar que los proyectos que afecten sus territorios se desarrollen bajo consulta y aprobación. El agua pertenece a todos, pero su aprovechamiento responsable requiere de compromisos sólidos.
El Estado mexicano tiene el deber de facilitar un diálogo inclusivo entre comunidades, instituciones y sociedad civil, respaldado por los principios de ley y los acuerdos internacionales.
Al priorizar el respeto por las cosmovisiones indígenas y adoptar prácticas sostenibles, se puede garantizar un acceso equitativo al agua para todas las personas, asegurando su dignidad y bienestar.
El futuro del agua y de la humanidad está intrínsecamente ligado a nuestra capacidad de respetar y proteger este recurso desde todas las perspectivas, especialmente la indígena. Con voluntad política, respeto y conciencia, podemos construir una sociedad más justa y sostenible para todos.
Las comunidades indígenas no se niegan a compartir el agua, que proviene de los mantos freáticos que están en sus territorios, habrá que analizar la causa real de estos desencuentros y fraternizar con base en valores y principios de respeto mutuo y cumplir con las formas. Eso es lo que nos conviene a todos”.
El anterior párrafo lo público Ángel Durán el pasado 29 de noviembre en un periódico local y tiene mucha razón cuando sostiene, con base en una buena argumentación, que el futuro del agua y de la humanidad está intrínsecamente ligado a nuestra capacidad de respetar y proteger este recurso desde todas las perspectivas, especialmente la indígena.
Plantear el problema como entre citadinos versus indígenas es una mediocridad, una falta de respeto a la inteligencia y sobre todo, plantea una confrontación entre bandos que se disputan el agua que no existe. Cosa por demás muy ajena.
En Zacualpan hay una desatención a esa comunidad, un incumplimiento de promesas y pactos firmados y cero políticas. Los chicos del gobierno andan haciendo politiquería y tomándose selfis y no atienden lo importante y urgente.
La actitud de no inscribir a las mujeres madres solteras de 60 años hasta 64 es un insulto a toda la sociedad colimense: primero, porque esa comunidad nos merece todos nuestros respetos como seres humanos y por ser originarios y, segundo, porque ellos evitaron la extracción del agua para fines mineros que habría puesto en seria crisis hídrica a toda la zona urbana norte de Colima.
El gobierno de Indira y su cómplice Vladimir están jugando a la política y ahora están instrumentando politiquerías infantiles que pueden provocar un problema mayor.
Indira y Vladimir hablan de humanismo y de humanos tienen muy poco.
Ya reprimieron a las mujeres en la plaza el 8 de mayo, ahora lo hacen en las oficinas de la Delegación de la Secretaria del Bienestar.
No a las venganzas y menos contra sociedades vulnerables.