Oaxaca, México, Avanzada (15/11/2024).- El bullicio del segundo informe del gobernador Salomón Jara Cruz fue interrumpido abruptamente por el dolor y la rabia. Mientras cientos de personas se congregaban en Juchitán para escuchar al mandatario, en el Zócalo de Oaxaca la atmósfera era distinta: familiares y colectivos clamaban por justicia y la aparición con vida de la activista Sandra Domínguez.
A 41 días de su desaparición, el eco de su nombre resuena más fuerte que las palabras del gobernador. Las exigencias de justicia no cesan; la frustración de una madre, Marina Martínez, no conoce tregua. “Pedimos de nueva cuenta a la presidenta Claudia Sheinbaum que nos ayude a encontrar a mi hija. ¿Por qué no nos ayuda? ¿Será porque somos indígenas?”, expresó con la voz entrecortada y el rostro cubierto de lágrimas. Su desesperación es un reflejo del abandono que sienten las familias indígenas de Oaxaca, dejadas a su suerte ante la impunidad y la indiferencia de las autoridades.
La desaparición de Sandra y su esposo Alexander Hernández ocurrió el pasado 4 de octubre en la comunidad María Lombardo del Caso. Desde entonces, la búsqueda es infructuosa; solo se encontró su camioneta y su celular. Marina recuerda con tristeza cómo solía marchar junto a su hija en protestas por otras mujeres desaparecidas, sin imaginar que algún día sería ella quien exigiría respuestas. “Yo acompañaba a mi hija cuando marchaba por otras mujeres desaparecidas, veía a sus mamás sufrir, jamás pensé estar de ese lado”, confiesa mientras sostiene una pancarta con la imagen de Sandra.
Las críticas al gobierno estatal se intensificaron durante el informe de Salomón Jara. Familias de personas desaparecidas, activistas y colectivos decidieron quitar la transmisión en vivo del evento que se proyectaba en el Zócalo. “El verdadero informe son las desapariciones y la crisis de inseguridad que vivimos en Oaxaca”, gritaron al unísono. Para ellos, las cifras y los logros expuestos por el gobernador son irrelevantes ante el dolor de no saber dónde están sus seres queridos.
En medio de la creciente presión social, la Fiscalía General del Estado de Oaxaca y la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas decidieron ofrecer una recompensa de medio millón de pesos a quien proporcione información sobre el paradero de Sandra. Sin embargo, la oferta de dinero llega tarde y parece insuficiente ante la inacción inicial de las autoridades. La familia de Sandra, acompañada de colectivos feministas y defensores de derechos humanos, mantiene un plantón en el corredor del Palacio de Gobierno desde el 6 de noviembre. La exigencia es clara: una búsqueda eficiente, recursos suficientes y voluntad política para encontrarla.
La historia de Sandra no es solo una de desaparición forzada, sino de resistencia. En 2020, la activista denunció públicamente haber sido víctima de violencia digital cuando el actual coordinador de Paz de Oaxaca, Donato Vargas, y otros funcionarios compartieron su fotografía y la de otras mujeres mixes en un chat pornográfico. Desde entonces, su lucha por la justicia se intensificó, enfrentando amenazas y agresiones por su activismo.
La madre de Sandra, en un último esfuerzo, implora: “¡No descansaremos hasta encontrarla. Viva se la llevaron, viva la queremos!” En el corazón del Zócalo, donde resuena el llanto de las familias y se alzan las voces de protesta, el verdadero informe de Oaxaca se escribe con lágrimas, dolor y la inquebrantable esperanza de quienes no se rinden.