Colima, México, Avanzada (04/09/2024).- El 10 de mayo de 2022, el Congreso del Estado de Colima aprobó por unanimidad modificaciones a la Ley de Educación para el Estado, cuyo objetivo era garantizar una menstruación digna para niñas y adolescentes en las escuelas. Esta reforma fue promovida por diversas diputadas, entre ellas Ana Karen Hernández, quien recientemente tomó protesta como senadora de la república. Sin embargo, a casi dos años de la aprobación, la iniciativa enfrenta serios obstáculos debido a la falta de asignación presupuestal, lo que ha impedido su implementación efectiva.
En su momento, Ana Karen Hernández, junto con la gobernadora Indira Vizcaíno Silva, celebraron y promovieron las reformas, comprometiéndose públicamente a impulsar la causa de la “menstruación digna”. No obstante, hasta la fecha, no se ha destinado una partida presupuestal que permita cumplir con lo establecido en la reforma. Esto ha dejado la iniciativa como letra muerta, evidenciando la falta de acción por parte de las autoridades para cumplir con el compromiso adquirido en 2022.
Las modificaciones a la Ley de Educación, en su fracción XVIII del artículo 112, establecían que la Secretaría de Educación debía desarrollar programas con perspectiva de género para proporcionar productos menstruales, como toallas sanitarias, tampones o copas menstruales, a las estudiantes. Sin embargo, el dictamen aprobado carecía de especificaciones sobre los recursos económicos necesarios para llevar a cabo este programa, lo que, hasta hoy, ha resultado en la falta de recursos asignados.
Además, las reformas incluían disposiciones que permitían a las estudiantes y trabajadoras del sistema educativo que sufrieran de dismenorrea ausentarse de sus actividades sin repercusiones negativas. Para las estudiantes, esto implicaba que dichas ausencias no afectarían sus evaluaciones, mientras que las empleadas mantendrían el pago de su salario mientras se recuperaban de los dolores asociados a esta condición.
A pesar de los compromisos anunciados, la falta de acción concreta y la ausencia de presupuesto han dejado en el limbo una reforma que, en teoría, buscaba mejorar las condiciones de miles de niñas y adolescentes en Colima.