Colima, México, Avanzada (04/07/2024).- Colima registra problemas de nutrición en sus menores de edad. Según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) y la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), 35 mil menores en el estado carecen de una alimentación sana y nutritiva.
El informe “Pobreza Infantil y Adolescente”, presentado por la REDIM, revela que el 16.1% de los niños de 0 a 17 años en Colima sufren de carencia alimentaria nutritiva, lo que equivale a 37 mil 227 infantes. Aunque esta cifra ha disminuido en comparación con los datos de 2020, la situación sigue siendo alarmante. La organización subraya la necesidad de abordar la pobreza en México de manera multidimensional, considerando no solo los ingresos necesarios para cubrir las necesidades alimentarias y no alimentarias, sino también el acceso a derechos sociales fundamentales como la salud, educación, seguridad social, vivienda adecuada y servicios básicos.
El combate a la pobreza en México, según la REDIM, requiere de una estrategia multifactorial. Expone que es esencial reducir tanto la cantidad como el porcentaje de niños y adolescentes que no tienen garantizado el ejercicio de al menos uno de sus derechos para el desarrollo social y cuyos hogares no cuentan con ingresos suficientes para satisfacer sus necesidades básicas.
La REDIM propone una serie de medidas para que el gobierno garantice los derechos sociales incluidos en la medición de la pobreza y el bienestar de los hogares. Entre estas medidas destacan:
Garantizar ingresos suficientes y para ello, propone diseñar mecanismos de apoyo que permitan a las familias costear sus necesidades, especialmente en contextos de vulnerabilidad, desempleo y bajos ingresos, como los exacerbados por la pandemia. Esto podría incluir programas de seguro de desempleo, empleo temporal, transferencias monetarias (condicionadas o no) y programas de apoyo emergente.
Además, señala que se ha identificado un mayor nivel de rezago educativo en la primera infancia y entre la población indígena. Para revertir esta situación, considera fundamental dotar a la experiencia escolar de sentido para la vida comunitaria, mitigar los gastos asociados a la asistencia escolar, promover la importancia de la educación preescolar entre los padres de menores de 5 años, ofrecer más becas educativas.
Así también, propone reducir la deserción escolar en nivel medio superior, pues expone que la alta tasa de deserción escolar en este nivel requiere de mecanismos que cubran el costo de oportunidad de entrar al mercado laboral, la difusión de información sobre el embarazo adolescente y la incentivación de los beneficios de continuar con la educación secundaria.
También propone mejorar el acceso a servicios de salud que permita garantizar el acceso universal para la infancia y adolescencia, mediante enfoques culturalmente adecuados y respetuosos de los derechos de los niños y adolescentes. Esto podría incluir caravanas de salud periódicas, centros temporales en localidades estratégicas y la constante presencia de insumos médicos y personal sanitario en los centros existentes.
La REDIM hizo un llamado a las autoridades para que adopten estas medidas y se comprometan a garantizar los derechos sociales y mejorar el nivel de bienestar de los hogares en los menores de edad.