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COLIMA

Fin de los partidos políticos

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Columna

El Puercoespín 

Para acceder al poder lo único que necesitas es adquirir un contrato con una franquicia, hacerte de una candidatura, realizar una campaña y obtener el voto mayoritario y listo, te conviertes en un representante del pueblo y fiel servidor de éste. Lo único que debes de tener cuidado es asegúrarte que el partido sea una marca bien posicionada, competitiva, donde no importa el mono sino el alto nivel de posicionamiento de la marca. Se habla de marca porque no se hace política más. Simplemente es un nuevo modelo de negocios. 

Colima está viviendo el peor de los tiempos de la política. Estamos a quince de días de realizarse la votación y todavía se están litigando casos en los tribunales. Varios candidatos están en vilo.

Vayamos por partes.

De las franquicias

Para empezar todos los partidos políticos, todos, sin excepción, se han convertido en franquicias, han tenido a bien expulsar a sus militantes. Tener militantes no es negocio para los partidos políticos, los militantes son un estrobo para sus dirigentes o debíamos de decir franquiciatarios.

Se define como franquiciatario a la persona que adquiere, vía contrato, el derecho de comercializar un bien o servicio, dentro de un mercado exclusivo, utilizando los beneficios que le ofrece una marca y el apoyo que recibe en la capacitación y el manejo del negocio.

Indira lo hace en Morena; Arnoldo Ochoa en el PRI; Julia Jiménez en el PAN; Benjamín Alamillo en MC; Joel Padilla en el PT; Virgilio Mendoza en el Partido Verde, por mencionar a los principales a nivel local.

Invariablemente en los anteriores partidos las militancias quedaron anuladas y quienes osaron levantar la voz fueron expulsados de sus respectivos partidos. Los partidos políticos fueron expropiados y convertidos en franquicias. 

De los modos del reparto

Indi en Morena decidió las candidaturas con base en el amiguismo, el compadrazgo y los intereses económico y político.

La Mafia de las Amiguis fue el factor determinante.

Julia Jiménez en PAN hizo lo propio, designó candidaturas con base en los acuerdos con el franquiciador (MarkoCortés). 

Benjamín Alamillo recibió órdenes de Dante; Joel Padilla de Alberto Anaya y; Virgilio Mendoza de su líder de facto Manuel Velasco.

Todos invariablemente tomaron como criterios el dinero y el poder político. Quien tiene dinero adquiere la candidatura; quien tiene excelentes nexos con las mafias internas adquiere la candidatura.

En todos los partidos políticos los ciudadanos fueron expulsados, solo quedaron el franquiciador y los franquiciatarios y sus respectivas mafias burocráticas.

También la política fue expulsada. Prohibido hacer política. Solo se hace lo que dictan los propietarios de las franquicias.

Todo queda entre ellos, nada con los ciudadanos.

En Colima estamos viendo de primera mano una crisis de la política partidista que oscila entre la caricatura y el mundo kafkiano.  

Los modelos de negocios 

Modelo familiar. Ejemplos de modelos familiar son las candidaturas de Julia Jiménez que va por una diputación plurinominal local y para asegurar bien el hueso puso como su suplente a su hija, de igual forma procedió Claudia Yañezen la franquicia de Morena.

En el mismo orden de modelo familiar se inscribe en grado de gran maestro lo logrado por Locho Morán, pues este tipo postuló a su esposa para la presidencia municipal de Colima y él asumió la candidatura a la diputación federal por el distrito uno. Gran jugada de este gran cínico que chamaqueó a la perfección a la Mafia de las Amiguis de Morena.

Con el modelo familiar se garantiza la utilidad completa para la asociación delictiva familiar, un modelo que pervierte a la familia antes que lo hagan gente extraña. La corrupción familiar es altamente rentable, pues no se comparten las utilidades. 

Modelo amiguis. Ejemplos de este modelo lo son los casos de Rosi Bayardo en Manzanillo y Viri Valencia en Colima. No le importó a Morena y a la gobernadora destruir un proyecto social en la zona costera con tal de colocar a su amigui Rosi, además en la zona norte colocó a su amigui Viri, pero le falló el plan, pues el Tribunal Electoral del Estado de Colima y las instancias federales le echaron a perder el plan de dominar las dos presidencias municipales más importantes del estado, lástima, pero lo intentaron. Pero sí pudo poner a su nana y amiga en Cuauhtémoc. 

Puso a su amigo Armando Reyna, en Tecomán, pero está impugnado por razones de género y el caso está en tribunales (y solo quedan 15 días de campaña).

Modelo franquiciatario. Benjamín Alamillo, vino a Colima, purgó al partido de su militancia original y se hizo de una candidatura plurinominal, esas de gana gana gana. Sin embargo, el TEE no estuvo de acuerdo y le echó abajo la candidatura por una pequeñez, no cumplía con los requisitos de residencia. Algo muy parecido a las trampas de Viri. Deberá ser sustituido y todo arreglado.

Modelo dinosaurio. Los sectores juveniles del PRI por aclamación postularon en una candidatura plurinominal a nuevo valor, Arnoldo Ochoa González, suerte novato.

En un esquema hiperdinosáurico fue postulada Itzel Moreno Ceballos, hija del ex gobernador Moreno Peña, quien va por las dos vías, la plurinominal y la de mayoría relativa. Se habla de que está muy nerviosa la mujer, pues cree que podría perder y eso sí sería algo inédito. 

Modelo cambalache. Virgilio Mendoza cambió dos diputaciones locales por una senaduría, además le ayudó al gobierno de Indi a usar el Poder Judicial para meter a la cárcel a sus enemigos. Este modelo es muy útil para hacerse del poder. Lo único que se requiere es carecer de escrúpulos y tener plena disposición de aliarse con gente de mala nota.

Lo novedoso del proceso es que los militantes fueron expulsados, vejados, insultados, ofendidos y finalmente defenestrados. Pero a quién le importa la gente, lo importante y, así debe entenderse, en los tiempos modernos es que la gente no existe. Solo existen ellos y su pasión por el dinero y el poder. 

Si alguno de los militantes antes señados protestó nadie lo vio y si alguien lo vio protestar es como si no hubiera existido.

Esa es la modernidad de los partidos franquicias. Son una vergüenza.

Vamos una elección donde pocos candidatos podrán presumir que cuentan con el valor de la decencia.

Quince días para las votaciones, las boletas están hechas y los partidos siguen litigando en los tribunales. Son una vergüenza. Y tenemos que aguantarlos. 

Estamos viviendo el fin de los partidos políticos, sin duda.

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