Colima, México, Avanzada (02/10/2023).- El Congreso de Colima, compuesto por una mayoría de diputados de Morena y partidos afines a la gobernadora, Indira Vizcaíno Silva, ha mantenido el silencio en medio de una crisis de violencia que azota a la entidad.
Más de 100 asesinatos de mujeres en un periodo de tiempo alarmantemente corto, junto con una tasa de homicidios dolosos que triplica la media nacional, son indicadores de una profunda crisis de seguridad que demanda una respuesta urgente por parte de quienes ocupan cargos públicos y, especialmente, de aquellos que ostentan el poder legislativo.
La omisión y el silencio del Poder Legislativo de Colima descobija a los ciudadanos, socavando la confianza que estos depositaron en sus representantes electos. Los diputados son los voceros de la voluntad popular, los encargados de dar voz a las preocupaciones de la sociedad y, en este caso, de demandar acciones efectivas que permitan a los ciudadanos sentirse representados y escuchados en medio de una crisis que afecta su seguridad y calidad de vida.
Es imperativo recordar que estos legisladores reciben una remuneración mensual que supera los 100 mil pesos, una cantidad considerable que debería estar acompañada de un compromiso inquebrantable con el bienestar y la seguridad de sus electores. Sin embargo, su pasividad ante la creciente ola de violencia, especialmente la violencia de género que afecta desproporcionadamente a las mujeres, plantea serias dudas sobre su capacidad y voluntad de cumplir con su deber.
El silencio de los diputados del Congreso de Colima no solo es una falta de acción, sino también una falta de empatía hacia las víctimas y sus familias, quienes merecen respuestas y soluciones concretas. En lugar de cumplir con su papel de defensores de los intereses de la población, parecen estar más preocupados por mantener el statu quo y preservar sus intereses políticos y económicos.
En una sociedad democrática, los ciudadanos tienen el derecho de esperar que sus representantes en el Congreso actúen con responsabilidad y diligencia en situaciones de crisis como esta. La inacción y el silencio no son una opción. Los diputados de Colima deben hacer frente a su responsabilidad y trabajar incansablemente para encontrar soluciones a la creciente violencia que afecta a su estado y al país en su conjunto. Solo así podrán merecer la confianza de aquellos a quienes representan y justificar sus altas remuneraciones.