Colima, México, Avanzada (12/05/2023).- El consumo de drogas destruye vidas, es el caso de una menor con quince años de edad, adicta a las drogas, que resultó embarazada y sin saber quién era el padre dio a luz a una niña. Desde ese momento, la abuela se hizo cargo de su manutención.
La abuela de una niña en edad de preescolar, solicitó a un juez su custodia argumentando que la menor la identifica como su madre; su progenitora era adicta al “ice y marihuana”.
Según obra en el expediente, la abuela expuso al juez en su relatoría de hechos: “por más esfuerzos que hizo por componerse, no pudo y me la dejó para que me hiciera responsable de su cuidado. Mi nieta siempre me ha visto como su mamá y así me nombra, ya que todo el tiempo estamos juntas. La llevo a la escuela, la recojo, voy a sus juntas, la cuido cuando se enferma, le brindo amor, cuidados, protección, todo lo que su madre no puede porque está dañada ya por tanta droga”.
“En agosto”, me vi en la necesidad de tramitar orden de protección en contra de mi hija, ya que a consecuencia de su adicción, “es muy agresiva y la última vez que la vi, fue a mi domicilio y a pedradas rompió los cristales de las ventanas y estuvo a punto de que una de las piedras que arrojó lastimara a” mi nieta, “y fue que inmediatamente a este hecho presenté denuncia en contra de” mi hija “y con ésta, promoví orden de protección, la cual me fue concedida”.
“Es el caso que para poder tener una certeza jurídica sobre mi menor nieta es que vengo ante usted a solicitarle que se me otorgue su custodia”.
“Respecto a la convivencia a que tiene derecho mi menor nieta con su madre manifiesto que ésta es prácticamente imposible, porque las drogas dañaron de manera irreparable las neuronas de mi hija, a consecuencia de ello, a veces no reconoce a las personas como a la suscrita o a su propia hija, además mi nieta por más que se le ha dicho que es su madre, nunca le ha nombrado como tal, porque le tiene miedo por todo lo que le ha tocado ver cuando mi hija sale de donde se encuentra recluida”.
En la sentencia pública, fechada el 26 de febrero de 2019, el juez valoró entre otras cosas, que la parte demandada no dio contestación, además, se presentó como medio de prueba un documento fechado en 2015, en el que se diagnosticó a la madre de la menor con “trastorno mental y del comportamiento por uso múltiples drogas, trastorno psicótica aguda y trastorno depresivo. Que requerió internamiento hospitalario en cuatro ocasiones”.
Por tanto, el juez declaró procedente otorgar a la abuela “la custodia definitiva de su menor nieta”, quien quedó bajo la guarda y custodia definitiva de la promovente.
*Fotografía ilustrativa.