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Norma Piña: el rostro de la corrupción; el rostro de la fealdad

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Columna

El puercoespín  

Cuando sostengo que Norma Piña es el rostro de la fealdad no refiero a que sea fea físicamente, sino a su fea manera de ejercer el poder.

Es horrorosa Norma Piña cuando permitió que se otorgarán amparos a los narcotraficantes como Cárdenas Palomino, Ovidio Guzmán o a la esposa de Genaro García Luna.

Es fea Norma Piña cuando permitió se le otorgará un amparo a Rosario Robles y, de un tajo, eliminó todo el trabajo que se estaba haciendo contra la corrupción en las universidades públicas y diversas entidades paraestatales.

Es, Norma Piña, verdaderamente fea, cínica e hipócrita cuando obstaculizó la consolidación de la Guardia Nacional como un órgano de la Sedena, pero sí fue buena para solicitar la presencia de la GN para que resguardara la sede de la Suprema Corte de Justicia de la Nación contra un plantón organizado por ciudadanos para demandar su salida de la Corte.

Norma Piña es una fea persona porque ella encarna la impunidad de los corruptos que, en los últimos 30 años, han saqueado y se han enriquecido con los dineros públicos.

Lo verdaderamente feo de Piña es lo cínica y obvia para promover la corrupción en el Poder Judicial. El Poder Judicial es, hoy por hoy, el peor estercolero de los puercos neoliberales. 

Si usted llegó a pensar que lo peor que había hecho había sido quedarse aplastada -en obvia muestra de mala educación- en la ceremonia de reunión de la República el 5 de Febrero en Querétaro. No, eso solo mostró su mala educación que practica en la vida pública y privada.

Su fealdad es el ejercicio de la impunidad que enumeramos al principio de este texto, pero lo de mayor fondo apenas está saliendo a flote.

En circular de 19 enero de 2023, el pleno del Consejo de la Judicatura Federal (CJF), presidido también por Piña Hernández, dio a conocer la designación de la magistrada Taissia Cruz Parcero, como nueva directora del Instituto Federal de Defensoría Pública (IFDP),en sustitución de Netzai Sandoval Ballesteros, nombrado por el expresidente de la SCJN, Arturo Zaldívar.

La designación de la magistrada fue bien recibida en los diversos sectores del Poder Judicial de la Federación, que calificaron como acertada, incluso, el ex ministro José Ramón Cossío la calificó como una muy buena decisión. Que puede traducirse como algo así como: estamos retomando el Poder Judicial.

Pero por qué tanta felicidad entre los magistrados. Pues, por una sencilla razón, según la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en México desde 2006 a 2021 se hicieron 15 mil denuncias por tortura y tan solo 70 casos han sido llevados a juicio. La gran responsable de la escaza judicialización de los casos es logro de Irene Herrerías una funcionaria pública que ocupa el puesto de Fiscal Especializada en Derechos Humanos desde tiempos de Osorio Chong y cuya virtud de permanecer en el cargo transexenalmente es precisamente por su escasos logros (paradójicamente). Hoy Irene Herrerías se junta con Taissia Cruz Parcero y no es difícil imaginar que la justicia para los pobres ha sido negada. Basta un solo dato, antes de la llegada de Taissia Cruz se presentaban cinco denuncias por tortura al día. Ella se incorporó al Instituto desde el 19 de enero y desde entonces a la fecha se ha presentado una sola denuncia de tortura y se ha presentado un solo juicio. En otras palabras hay una caída de 445 denuncias.

El Poder Judicial cerró la pinza con la Fiscalía General de la República, de allí la euforia del exmagistrado José Ramón Cossío y la mayoría de los miembros del Poder Judicial. Los juicios por tortura dejarán de ser una molestia para el Poder Judicial. Los juicios por la verdadera libertad de expresión otra molestia, no la de los chayoteros miserables de las grandes empresas oligárquicas. 

La industria de la impunidad será cómoda y placentera, pues Piña representa una mina de oro sin la molestia de ser impulsados a llevar juicios contra las peores vilezas humanas.

Piña no es una fea cara física, no es la peor cara de la corrupción sino de su hermana bastarda la impunidad.

Taissia Cruz e Irene Herrerías formaban y formarán -seguramente- de nuevo equipo con la impresentable y falsa luchadora de los derechos humos como Isabel Miranda de Wallace y volverá a florecer la compraventa de la justicia bien maquilada. 

No cabe duda que con Piña llegó a la Corte no una mala educada sino una negociante de la justicia. Con la maleducada de Piña la justicia adquiere precios altamente rentables.

El negocio de la impunidad en la Suprema Corte de Justicia de la Nación es un nuevo modelo de negocios, muy lucrativo, por cierto.

*Fotografía tomada de la red social de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

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