El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de E.U. destinó 16.7 millones de dólares a la compra de dispositivos que aplican descargas eléctricas mediante contacto directo con la piel. La adquisición ha generado críticas entre legisladores y organizaciones defensoras de los derechos humanos.
E.U. Avanzada (28/08/2026).- El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de E.U. (ICE) adjudicó un contrato por 16.7 millones de dólares para adquirir 6 mil guantes capaces de aplicar descargas eléctricas mediante el contacto con la piel, tecnología que la agencia pretende utilizar para controlar a personas que opongan resistencia durante arrestos, traslados o disturbios.
La compra fue realizada por vía no competitiva a la empresa Compliant Technologies, fabricante de los dispositivos G.L.O.V.E., descritos por ICE como herramientas de “distracción y desescalada”. De acuerdo con la documentación del contrato, la agencia considera que estos equipos pueden ofrecer a sus agentes una alternativa al empleo de armas potencialmente más letales.
ICE sostiene que actualmente sus agentes carecen de un dispositivo de uso de la fuerza que pueda emplearse sin recurrir directamente a las manos y que la nueva herramienta permitiría intervenir con rapidez ante personas que presenten resistencia activa o pasiva, con el propósito de evitar lesiones tanto para los agentes como para los detenidos.
Sin embargo, la adquisición provocó cuestionamientos entre legisladores estadounidenses. La senadora demócrata por Nevada, Catherine Cortez Masto, junto con otros 15 integrantes del Senado, pidió a ICE cancelar el contrato y revisar nuevamente la decisión.
Los legisladores señalaron preocupaciones relacionadas con la necesidad y proporcionalidad del dispositivo, sus posibles efectos médicos, la capacitación de los agentes, los mecanismos de supervisión y la protección de los derechos constitucionales. También consideraron que la compra debe analizarse en el contexto de las denuncias existentes sobre el uso de la fuerza por parte de agentes migratorios en distintos puntos del país.
Organizaciones defensoras de los derechos humanos también han expresado su rechazo. Human Rights Watch advirtió previamente sobre los riesgos que implicaría poner este tipo de tecnología en manos de ICE, particularmente ante los señalamientos sobre el uso excesivo de la fuerza y la supervisión limitada de las operaciones de la agencia.
La organización sostuvo que una herramienta diseñada para producir descargas mediante contacto directo podría ampliar los riesgos de abuso y recordó que este tipo de dispositivos ha sido objeto de restricciones comerciales en la Unión Europea debido a su utilización abusiva en diferentes países.
El debate también alcanza el ámbito internacional. En 2023, el relator especial de Naciones Unidas sobre la tortura señaló que las armas de descarga eléctrica de contacto directo son inherentemente crueles, inhumanas o degradantes y pidió avanzar hacia su prohibición absoluta.
Con la adquisición de los 6 mil guantes, una tecnología presentada por ICE como una alternativa de menor impacto quedará disponible a gran escala para sus agentes, mientras continúan las exigencias de legisladores y organizaciones civiles para establecer con claridad sus condiciones de uso, capacitación y mecanismos de rendición de cuentas.