Escrito por Saúl Martínez González.
En días pasados, el presidente de la república criticó severamente los vicios del Poder Judicial y recomendó reformarse, enfatizó que de no reformarse los jueces “seguirán haciendo y deshaciendo”. Durante los últimos días, se han presentado evidencias de la descomposición y podredumbre del Poder Judicial en jueces federales, que por su autonomía se consideran intocables, a pesar de que en sus decisiones personales son transcendentales para la libertad o culpabilidad de una persona.
Sin embargo, ¿Cuáles son las razones que no hacen posible combatir la corrupción? Cuando la mayor corrupción la cometen las propias autoridades que imparten “justicia”, las mayores violaciones a los derechos humanos se cometen en esta institución, con el pretexto de que son autónomas, los jueces y ministerios públicos se tornan intocables. Al igual que otros organismos autónomos, la autonomía no les cayó del cielo, es el Estado mexicano quien otorga esa autonomía y es el mismo Estado, quien puede retirarles la autonomía, si no la ejercen correctamente.
El ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia Arturo Zaldívar, argumentó, en defensa de los jueces, que la responsabilidad de que se “caigan” las acusaciones no es de los jueces, sino de las autoridades investigadoras. La verdad es que se encubren unos con otros, porque son igualmente corruptos y el Consejo de la Judicatura Federal, está de adorno.
En Colima, la situación no es muy diferente, es peor aún, por muchas razones: La primera cuestión a responder, es ¿Quién nombra a los jueces locales? El Supremo Tribunal de Justicia o los magistrados, pero estos son nombrados por el gobernador en turno, mediante una terna previamente convenida, incluso abogados que no tienen ni perfil, ni trayectoria y en muchos casos ni los estudios y experiencia, son cargos para cuidar las espaldas del gobernador. Empleados.
De igual manera son nombrados los agentes del Ministerio Público, que son los responsables de investigar y esclarecer los casos, pero si estos agentes son nombrados por los mismos magistrados en contubernio, también son empleados de estos últimos. Hacen como que investigan, porque tienen cientos o miles de expedientes o carpetas de investigación que no resuelven, lo único que hacen es abrir una carpeta de investigación y que se resuelva sólo con el tiempo, hasta que el denunciante desista, después de años de espera y gastos en abogados, que dicho sea de paso también están en contubernio estos últimos, porque viven de eso.
Estos agentes nombrados así, en muchas ocasiones son parientes, compadres, amigos y hasta amantes de autoridades judiciales. Esto explica en gran parte, que el combate a la corrupción sea sólo un bonito discurso, porque muchos no tienen la autoridad moral, profesional y ética para ejercer la justicia, que no es lo mismo que conocimiento de las leyes y códigos. Se viola constantemente la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en los artículos de garantías individuales, anteponiendo leyes secundarias.
Algunos argumentan que la Fiscalía Especializada en Combate Corrupción en el estado, no tiene los recursos necesarios, tanto presupuestales como humanos. Esa es una media verdad, pero es una mentira completa, porque desde que inició su operación en 2018, no hay ningún expediente vinculado a proceso y no existe ninguna sentencia condenatoria. Todos son inocentes, tal vez, los agentes están tan acostumbrados a vivir o convivir en la corrupción, que lo ven como algo muy normal. Desafortunadamente, provienen de una institución educativa, donde ha prevalecido la corrupción por muchos años, es una distorsión (de) formativa.
Es muy probable que los agentes del Ministerio Público actúen bajo consigna o amenaza interna o externa, de lo contrario no se explica cómo es que no existen hechos de corrupción, cuando hay denuncias de por medio, o tal vez no estén capacitados para dirigir una investigación, que no es lo mismo estudiar leyes, a conocer metodologías y técnicas de investigación que es toda una profesión de muchos años de experiencia y conocimientos.
Para combatir la corrupción, lo primero es que exista autoridad moral y decisión para hacerlo, los corruptos son incapaces de combatirla, porque “tienen cola que les pisen”. Debemos esperar muy poco de estas instituciones, mientras no existan profundas reformas en el Poder Judicial, tanto Federal, como estatal, existe mucha resistencia porque hasta el propio presidente de la república, lo ha intentado, pero prevalecen los privilegios en ese pequeño grupo de ministros e instituciones. Mientras no ocurra una reforma, las cosas continuarán igual.