Columna
El puercoespín
El texto de la discordia
El texto de Elena Chávez es un monumento a la mentira, la especulación y la calumnia que los miembros de la oposición decidieron fuera el documento que llenara de municiones a sus huestes y atacar al gobierno de López Obrador.
Su publicitación y publicación es una conjunción de dinero, odio, clasismo y mentiras que suma dinero y estructura mediática, pero carente de esencia política, moral y contenido programático.
El libro del cash de Elena Chávez desde su lanzamiento promocional lejos de convertirse en el instrumento de los fachos terminó convirtiéndose, muy tempranamente, en un bumerán que terminó impactando a sus promotores y fortaleciendo la calidad moral del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Tal parece que los opositores a Amlo son los más interesados en aumentar la popularidad del presidente.
El libro de Chávez está provocando, entre otras cosas, lo siguiente consecuencias negativas: la institucionalización del insulto y la calumnia; por tanto, las y los beneficiarios serán los posibles y potenciales candidatos a la presidencia de la República por la oposición de la calidad de Lilly Téllez o Gabriel Quadri, por citar dos ejemplos; de facto convierte a Lilly Tellez, Xóchitl Gálvez y Kenia López Rabadán en ideólogas y líderes políticas natas de la derecha mexicana.
Lo positivo: uno, traslada la sucesión presidencial de lleno hacia la izquierda donde los partidos que tendrán más juego y posibilidades de obtener el triunfo serán los de la alianza de izquierda en el poder, o sea, partido Verde, Partido del Trabajo y Morena; dos, el debate del nuevo gobierno federal se dará entre los candidatos de Morena: Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum versus Gerardo Fernández Noroña y Monreal, donde los primeros representan (Marcelo) el candidato pragmático y (Claudia) la delfina del presidente y sus competidores de la alianza de izquierda (Noroña) la versión radical del proyecto de izquierda y (Monreal) la representanción de la concilición con el pasado prianista.
Lo peligroso
El libro del cash es un libro que no solo promueve el odio y la calumnia como elementos de debate, sino que es ese último estertor del pataleo y solo les queda, a los simpatizantes de la derecha, promover la violencia como último recurso para frenar un proyecto que, según ellos, está destruyendo a México.
La irracional vía de lucha de la derecha la está marginando y perdiendo simpatizantes y solo se están quedando con su base dura que no les ajustará, ni siquiera, para frenar ningún proyecto de la izquierda. La vía electoral se les aleja. Y tal parece que esa es su intención alejarse de la vía electoral para impulsar las vías violentas. La narrativa de la dictadura de la izquierda, la amplificarán y la violencia estará justificada, ese sería su siguiente momento donde solo cabe la violencia como forma inevitable de promover el cambio “democrático”.
La violencia verbal de Téllez, Gálvez y López Rabadán se hizo libro y la derecha espera que el libro se vuelva violencia en las calles. Nada más alejado de la realidad nacional.
La oposición se está desesperando porque está viendo el éxito del gobierno de Amlo y en su desesperación está cometiendo errores propios de la prisa. La clase alta podrá odiar un proyecto que le quita beneficios, pero la clase media está logrando beneficios al igual que los sectores económico más bajo por obtener apoyo del gobierno. La derecha y sus publicistas de antaño publicitarán el libro, pero que en la medida que vean la cantidad de estupidez que contiene que son difíciles –por no decir imposibles defender– optarán por el silencio, pero si los más ideologizados, su base dura, los publicitara, su costo será el aislamiento y el ridículo.
Veré gente racional y culta defendiendo dicho libre y su costó será el ridículo y su proyección de sus odios y frustraciones que ya nada tiene que ver con la política, y sí, con sus fracaso y amarguras personales.
Para la derecha avalar las tácticas políticas de Lilly Téllez, Xóchitl y Kenia es la vía más fácil y aparentemente éxitos para ellos –en su mundo mediático y de las redes sociales controladas–, pero lejos de los electores que a pesar de sus odios sociales y frustraciones clasistas son los que con su voto eligen a sus representantes políticos.
Como quienes votan son la fuente de la legitimación del poder político la siguiente línea en su agenda es muy probable sea la violencia y ese es un camino que debemos evitar y rechazar. La violencia no debe ser una opción ni en el peor sueño siniestro de la derecha.
El paso de la violencia verbal a la violencia física son terrenos imperceptibles hasta que se está ya con las armas en la mano.
La derecha juega con fuego y tal parece que se está quemando con su propio combustible y flamas.
La derecha se está negando a salir de los esquemas palaciegos de ver la política y reconocer que la sociedad existe y tiene derecho a ser tomada en cuenta. La sociedad existe y así la nombren despectivamente existe y se llama pueblo, no reconocer su existencia es negar la vida misma. Su visión palaciega, donde ellos manda casi por designio divino, debe ser abandona y enfrentar al pueblo. No hacerlo es condenarse a sí mismos.
Lo anecdótico
No deja de asombrarme que una hora y media, en promedio, que el presidente de México, de lunes a viernes, en la denominada popularmente la Mañanera sea tan efectiva que todo el aparato de comunicólogos, intelectuales y medios masivos de comunicación no pueden con una conferencia de prensa que marca línea, tendencia y genera opinión pública, tanto de izquierda como de derecha.
Millones de dinero se gastan los medios y su opinión sigue siendo contundente, solo entre su base dura. Todo un esfuerzo económico y de recurso humanos que no logra establecer los consensos que antes –decían con orgullo y prepotencia– marcaban la denominada opinión pública nacional.
Hoy la desesperación de la derecha es tan grande que un tuitero en su red publicó que 30 millones de mexicanos somos unos estúpidos y disfrutamos el atole con el dedo.
Yo orgullosamente estoy entre esos treinta millones de mexicanos de estúpidos y degustar el atole con el dedo, pero en corto, con la gente de derechas, que difícilmente ellos, los de derechas, articulan argumentos básicos y eso lo disfruto terriblemente.
El texto del cash es un insulto de los líderes de derechas a sus propias bases que, la verdad, los pone en un nivel de politización muy bajo, por decirlo de la manera más amable.
El texto del cash solo ratifica una cosa que, en México, la libertad de expresión está en su máxima expresión a pesar de los insultos y la calumnia.