Colima, México, Avanzada (16/03/2022).- Cuatro jornaleros que trabajaban en el corte de jitomate murieron y 21 más se encuentran lesionados, entre ellos mujeres y menores de edad, después de que la camioneta en la que viajaban tuvo un accidente contra un tráiler.
Los hechos ocurrieron en la carretera libre a Manzanillo alrededor de las cinco de la tarde y aunque las causas del percance no han sido reveladas, según testigos fue el tráiler el que impactó el vehículo que transportaba a por lo menos a 25 trabajadores agrícolas.
Debido a la gravedad del impacto, dos mujeres campesinas murieron en el lugar de los hechos, además de un hombre y otro más, perdió la vida cuando recibía atención médica. También se reportan 21 lesionados, algunos de gravedad, entre ellos se encuentran menores de edad y mujeres.
El fatal accidente se registró frente a la subestación de la Comisión Federal de Electricidad en el municipio de Armería, a donde acudieron los servicios de emergencias y elementos de Protección Civil tanto de Armería como de Tecomán, con la finalidad de auxiliar a los heridos.
Trascendió que el chofer del vehículo fue detenido en el lugar de los hechos.
No es la primera vez que sucede este tipo de accidentes donde los jornaleros agrícolas, uno de los sectores más vulnerables, son víctimas de hechos trágicos. El 8 de septiembre de 2020, la camioneta en la que viajaban cortadores de jitomate cayó a un canal y en el lugar murieron ahogados dos niños de 2 y 6 años de edad, que acompañaban a sus padres en los trabajos del campo.
Mientras que el 10 de febrero de 2017, un camión que transportaba jornaleros se volcó y murieron ocho trabajadores, entre ellos tres mujeres y tres niñas. Los hechos ocurrieron entre los límites de Colima y Jalisco. La mayoría de los fallecidos eran originarios de Guerrero, uno de los estados con altos índices de pobreza y donde la población migra en busca de un trabajo que les impida morir de pobreza.
LA NUEVA FORMA DE ESCLAVITUD
En la actualidad, los jornaleros padecen condiciones de trabajo que podrían catalogarse como la esclavitud moderna, pues laboran de sol a sol, con un salario que apenas les permite sobrevivir, sin prestaciones y sin ninguna autoridad que realmente vigile y frene los abusos de los que muchas veces son objeto.
En Colima, el 23 de 2015, la secretaría del Trabajo rescató a 48 trabajadores agrícolas mixtecos, entre ellos 13 menores de edad, que laboraban en una pepinera en la capital del estado y que eran explotados laboralmente.
En su recomendación 15/2018, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) documentó que entre las principales violaciones a la normatividad laboral documentadas se encontró que en ese lugar existía “trabajo infantil en su modalidad de trabajo forzoso, trabajo agrícola expuesto a sustancias peligrosas como plaguicidas y pesticidas, sin ningún equipo de protección y carencia de seguridad social”.
Además, “ausencia de control en el manejo de sustancias químicas para jornaleros y fumigadores, acceso sin ningún tipo de restricción de los niños a sustancias químicas, que ponen en riesgo grave su salud; condiciones insalubres, sin baños o letrinas, sólo con un pozo distante del lugar; no les proporcionaban alimento, ni agua potable; y el sueldo era pagado a destajo, por lo que en algunas jornadas no alcanzaba a cubrir ni el salario mínimo”, señala la recomendación.
Por su parte, a través de un comunicado de prensa, la secretaría del Trabajo señaló que los datos proporcionados durante la inspección, los jornaleros agrícolas procedentes de Guerrero recibían un pago de $3.00 (tres pesos 00/100 M.N) por cada cubeta de pepino y laboraban desde las 6:00 de la mañana hasta las 16:00 horas, incluso los 13 niños que no contaban con la edad para trabajar.
Además, los jornaleros no contaban con ninguna prestación de ley, no se les proporcionaba alimentos suficientes y adecuados e incluso los materiales para construir sus precarias viviendas eran sufragados de sus propios ingresos.
Derivado de este hecho, la CNDH dictó una serie de medidas a diferentes instancias gubernamentales y solicitó a las autoridades locales a inspeccionar las condiciones en las que laboran los jornaleros agrícolas, así como advertir la presencia de niñas, niños y adolescentes, cuyas condiciones sean de vulnerabilidad, se les brinde protección integral para garantizar sus derechos humanos, sin embargo, a cinco años de esa situación, los jornaleros agrícolas en el estado siguen laborando en condiciones precarias que ponen en riesgo sus vidas y las de sus hijos.
*Fotografía ilustrativa.