Investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts desarrollaron una tecnología que podría transformar el diagnóstico temprano de uno de los cánceres más letales del mundo.
Avanzada (17/06/2026).- Un equipo de científicos del MIT presentó en la revista Science Advances un método de detección del cáncer de pulmón basado en nanosensores capaces de identificar proteínas tumorales específicas mediante una simple muestra de orina. El hallazgo representa un giro importante frente a los métodos convencionales de diagnóstico, que exigen infraestructura costosa y siguen siendo inaccesibles para millones de personas.
El cáncer de pulmón concentra algunas de las tasas de mortalidad más elevadas entre todos los tipos de cáncer, en buena medida porque la mayoría de los casos se detectan en etapas avanzadas. De acuerdo con cifras de la Asociación Estadounidense del Pulmón, apenas el 6% de las personas elegibles en Estados Unidos se somete a pruebas de detección, una cifra que evidencia las barreras que persisten incluso en países con sistemas de salud desarrollados.
La tecnología desarrollada por el equipo del MIT funciona mediante nanopartículas de polímero recubiertas con códigos de barras de ADN, diseñadas para localizar proteínas asociadas al adenocarcinoma de pulmón. Estas partículas se administran a través de inhaladores o nebulizadores y, si entran en contacto con marcadores cancerígenos, generan señales detectables en la orina. Un análisis con tira reactiva de papel arroja resultados en apenas 20 minutos.
Qian Zhong, investigador del MIT y coautor principal del estudio, definió la prueba como “una versión más compleja de un test de embarazo, pero igual de sencilla de usar”. La comparación no es trivial: apunta directamente a la posibilidad de que este tipo de diagnóstico pueda realizarse fuera de un entorno clínico especializado, lo que ampliaría considerablemente su alcance.
Las pruebas realizadas en ratones modificados genéticamente para desarrollar tumores pulmonares similares a los humanos arrojaron una especificidad del 100% y una sensibilidad del 84.6% con el uso de cuatro sensores específicos. Sin embargo, los investigadores advierten que aún quedan obstáculos por resolver antes de trasladar la tecnología a pacientes humanos, entre ellos la variabilidad en la regulación de líquidos corporales y la heterogeneidad propia del cáncer humano. Actualmente, el equipo trabaja con muestras de biopsias humanas para avanzar en esa dirección.
Más allá del cáncer de pulmón, la tecnología muestra potencial para otras aplicaciones médicas. Versiones inyectables ya han sido evaluadas en ensayos clínicos de fase 1 para el diagnóstico de cáncer de hígado y esteatohepatitis no alcohólica. El laboratorio del MIT también investiga su uso para distinguir entre neumonía viral, bacteriana y fúngica, así como para diagnosticar asma y enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
El avance aún no está listo para uso clínico en humanos, pero marca un camino prometedor hacia diagnósticos más tempranos, menos invasivos y accesibles para poblaciones que hoy quedan fuera del alcance de los métodos tradicionales de detección.