Columna
El puercoespín
El autismo, términos muy generales, es un trastorno psicológico que se caracteriza por la intensa concentración de una persona en su propio mundo interior y la progresiva pérdida de contacto con la realidad exterior. Cualquier libro de psicología nos dará esta definición.
El gobierno de “Nuestra Colima” es un gobierno autista por decisión. Es una manera de fugarse de una realidad que lo supera, lo rebasa y lejos está de tener el control.
Los partidos en Colima
Los partido han decido desaparecer de la escena porque los problemas del quiebre financiero y de la inseguridad los rebasó y ante su incapacidad de presentar propuestas políticas –cuando menos– han tomado la opción más fácil, abandonar el escenario político.
Los partido políticos no han abierto la boca para tomar posición de lo que ocurre en Colima. Su silencio los muestra incapaces de hacer propuestas políticas para enfrentar la situación tan delicada. Su fuga es una muestra de su ineptitud y su carencia de recursos políticos para enfrentar la situación.
Los partidos políticos dejaron todo el escenario al actual gobierno y a pesar de ser entidades públicas –obviamente financiadas con recursos estatales– no dan señales de vida. Existen para cobrar, pero no existen para colaborar en la solución de los problemas políticos y de urgencia pública, como la seguridad.
En síntesis, han dejado todo el escenario al gobierno encabezado por Morena. Abandonaron sus posiciones voluntariamente por ineptitud y con la firme intención de no asumir su parte que les corresponde como entidades públicas. Están y no están. Están para cobrar sus dineros y no están para evadir su responsabilidad política que les corresponde.
El Congreso
El Congreso como uno de los pilares de las sociedades republicanas atraviesa por una de sus peores crisis de su historia. También el Poder Legislativo está en la ruina política. Colima necesita de uno sus poderes más importantes, por ser la representación colegiada de la diversidad política de la sociedad, sucede que este Poder decidió abandonar su papel como fiscalizador, gestor y creador de las normas necesarias para el buen funcionamiento de un gobierno en crisis y que no encuentra la salida.
La líder de la bancada mayoritaria, es decir, de Morena no cuenta con la capacidad política ni administrativa para sacar a Colima del hoyo en el que lo dejó Nacho Peralta. Viridiana Valencia Vargas no sirve para dirigir ese poder. Podemos decir que Viridiana Valencia llegó, en el peor momento, a un espacio donde se necesita talento y serenidad para conducir los trabajos.
La fracción morenista –primera minoría en el Congreso– no está a la altura de las circunstancias y han decidido no legislar, no gestionar, no fiscalizar y no hacer política. Han decidido dejar todo en manos del Poder Ejecutivo y encomendarse a Dios. Lavarse las manos ha sido su decisión y también se han ausentado de la escena pública para convertirse en remora del Poder Ejecutivo, empleados que dicen sí a todo lo que ordena el Ejecutivo.
La oposición en el Congreso en términos generales se ha dedicado a negociar sus votos según les convenga a sus intereses partidistas. El Verde negocia puestos públicos (o una facción del Verde ya tiene un puesto para Felipe Cruz, por ejemplo); Movimiento Ciudadano está más preocupado por proteger a Locho, pues es palmario el tiradero que dejó en el Ayuntamiento de Colima; El PES todavía tiene la esperanza de lograr algún puesto para sus dirigentes y anda entre azul y buenas noches; el PRI le entró en franco apoyo al gobierno actual para encubrir sus corruptelas, y fieles a su espejo, trabajan para cubrir la crisis financiera histórica y, en el momento oportuno, regresar directamente a la toma del poder; el PAN es quizá el único que ha tenido un atisbo de lo que podría ser una oposición responsable, la propuesta de la placa única para evitar la tentación de decretar un placazo es un ejemplo, pero su necesidad de trabajar coordinadamente con sus partido a nivel nacional lo hace oscilar entre una política de oposición consistente a nivel local y la oposición de caricatura que son a nivel nacional.
La oposición, producto de sus contradicciones internas y del rechazo por parte de los ciudadanos, también ha abandonado el escenario político y ha decidido ser comparsa y no actores principales.
Todo para triunfar
Los partidos políticos están fuera del escenario por ineptos y por decisión convenenciera. Los legisladores de estos partidos que actúan en el Congreso preocupados más por proteger sus corruptelas y buscar espacios políticos (huesos) y han actuado también como comparsa y han abandonado su papel de contrapeso político.
En síntesis, los partidos han dejado abandonado el escenario político colimote creando las condiciones para que un gobierno pueda actuar a sus anchas sin crítica, sin contrapeso político, sin que nadie los moleste con una opinión mínimamente distinta.
El gobierno de “Nuestra Colima” tiene –teóricamente hablando– todo para triunfar, excepto dinero y talento; sin embargo, han optado por el fracaso.
Pánico escénico
El gobierno de “Nuestra Colima” entró en pánico escénico. En la soledad de un escenario abandonado por los actores antagonistas y solo rodeado por actores menores, por la comparsa, entró en pánico escénico. No sabe qué hacer. Está en el foro político viendo fijamente al público, pero paralizado.
La secretaria General de Gobierno que venía decidida a demostrar que era igual de fácil vender hot-dogs en la esquina del jardín que despachar en la Secretaría General de Gobierno se encontró que es un poquito más difícil y su elemental formación académica y política quedan al descubierto en cada acto en el que participa.
El Bryant ya demostró que puede hacer arder la maleza verde en forma súbita. Exonerar a brabucones funcionarios villanos y hacer suyos los informes de empresas privadas. Está en su papel, en el papel que su madrina le encomendó.
El Zizumbo es el rey de los dislate y cuando se creía que sus actos eran meros errores de principiantes, o de un neófitos en el cargo nuevo, resultó ser el alma del gobierno de “Nuestra Colima”. Su discurso inconexo, arrebatado, sin pensar, grosero y limitado es el proyecto del gobierno de “Nuestra Colima”. A eso aspiran, según sus actos.
Nacho tiró la toalla el 29 de julio de 2021, desde entonces debió entrar en acción el gobierno de “Nuestra Colima”; sin embargo, optaron por evadir el problema; el Congreso entró en octubre de ese mismo año y su trabajo ha sido entre malo y desastroso; el Ejecutivo inició el primero de noviembre y, desde entonces a la fecha, lejos de concentrarse en el problema principal, es decir, el quiebre financiero, ha optado en evadir el problema y lo ha dejado en manos de sus subalternos, condición similar ocurre en seguridad, ambos han sido soslayados y también ambos, son una amenaza para la futura estabilidad, sobre todo la seguridad pública que parece va creciendo sin que se tomen las medidas pertinentes.
La corrupción no se combate. La corrupción continúa impune y rampante.
El problema de la renta de las patrullas, todo apunta, que se convertirá –en el mediano plazo– en su primer gran problema de corrupción que se sumará a su historia personal junto con el caso de Altozano. En Colima tenemos en puerta el Patrulla-gate que marcará a “Nuestra Colima”.
El rechazo de las patrullas por parte de Griselda Martínez, no es un asunto menor, es el cuestionamiento a la forma de hacer las cosas, a la forma de gobernar.
El asunto de renta de las patrullas, aparte de ser un problema del dominio de la información y su costo, es un problema de transparencia y de probidad. ¿Quién ganó en este negocio? Esa es la pregunta clave. La gobernadora solo atinó a reconocer –en sus Diálogos por la Transformación–, muy ingenuamente, que aceptó que el contrato hecho y suscrito por Peralta Sánchez –y avalado por ella– lo hizo porque no contaban con más para entregar al inicio de su gestión. Así de ingenua ¿O cínica?
Los eventos de gobierno parecen más fotos de álbum personal que eventos institucionales: fotos en la playa, en las comunidades y entregando apoyos federales, esa es su bodega de fotos para demostrar el arte de hacer como que trabajan sin trabajar.
Tenían todo para triunfar y el gobierno de “Nuestra Colima” con el simple hecho de romper la inercia del gobierno de Nacho le hubiera dado un giro distinto al gobierno, pero ni para eso tuvieron capacidad. “Nuestra Colima” siguió con la inercia de Nacho.
Lo de Indira no es gobernar, no sabe. Hasta los presidentes municipales están siendo pastoreados por otros actores y no por el gobierno del estado.
Con estos tres meses del Congreso en manos de Morena y próximos a cumplir cien días en el Ejecutivo ya dieron muestras que no saben gobernar, no tienen capacidad para hacerlo. El gobierno del estado es un barco a la deriva. Su único sustento es el capital político que les transfiere el gobierno federal.
Lo que viene para los colimenses es cuánto estamos dispuestos a aguantar a este gobierno y cuánto el costo que estamos dispuestos a pagar.
El gobierno está ensimismado, es un gobierno autista que le importa muy poco lo que ocurre o deja de ocurrir fuera de su mundo interior. Criticas, señalamientos, reclamos, observaciones, entre otras cosas, no serán atendidos porque el gobierno de “Nuestra Colima” solo existe para sí mismo, el mundo exterior no le importa. Esa es la fórmula del fracaso seguro.
Tenían todo para iniciar un gobierno exitoso, el escenario era todo de ellos, pero optaron por la mediocridad.
Gobernar es un poquito más difícil que vender hot-dogs. Ese es su primer aprendizaje.
*Fotografía tomada de redes sociales.