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COLIMA

En los estados: Morena se resiste al cambio

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Columna
El puercoespín  

En el caso de Manuel Espino nos recuerda que el debate sobre la legalidad, la democracia y la ética en el Partido no es “pequeña cosa” sino una condición necesaria para ejercer `la gran política`, sostiene John M. Ackerman en un tuit refiriéndose a la integración de Manuel Espino al partido Morena. 

El rechazo de Ackerman a Espino es una de tantas críticas hechas por militantes de primer nivel hacia la derechización del partido que está realizando Mario Delgado con miras a conquistar más gubernaturas a cualquier precio.

Antes, Paco Ignacio Taibo II, criticó  severamente a Delgado al acusarlo de haber alejado al partido de las luchas mineras y de los movimientos sociales de los cuales Morena tiene origen y razón.

La idea pragmática de integrar políticos del PRI, del PAN y del PRD con el objetivo de conquistar las posiciones políticas han llevado al partido a convertirse en un movimiento-partido en algo muy pragmático, incoloro, insaboro y con tintes más conservadores que de izquierda. 

El Gobierno de México está aplicando con firmeza y decisión los principios de Morena, el programa de Morena se expresa en los actos de gobierno que encabeza López Obrador, pero en la medida que se acerca la administración a las esferas estatal y municipal los gobierno que instala Morena son más alejados del programa y más de derechas. Podría decirse entonces que la federación es el programa de Morena hechos gobierno y los estados son la conquista del poder a toda costa.

El centro está más cera del programa y entre más nos alejamos del centro más nos alejamos del programa de Morena. El centro ve a la izquierda, los estados y municipios ven hacia la derecha, entonces, uno entiende al ridículo gobierno estatal de Colima.  

En Colima tenemos un Congreso que no ha sabido operar nada y un Ejecutivo que no aspira a tomar el control del poder político. Es una agonía de lo viejo que está hecho pedazos y algo que no termina por llegar, que no quiere llegar. El resultado es un gobierno, o algo parecido a un gobierno, que está paralizado, inmóvil, como esperando algo que lo mueva.

Morena en los gobiernos estatales

Los gobiernos estatales de segunda generación  (producto de la elección 2021) parecen cortados con la misma tijera: fueron integrados por candidatos provenientes del PRI y del PAN porque ellos garantizaban ganar la elección –decían sus líderes–; ya integrados como gobierno actúan, casi como réplicas de un laberinto de espejos, pues los miembros que integran sus gabinetes legales son los mismos funcionarios de gobiernos pasados, amigos de la familia, primos, sobrinos y en muchas casos de bajo perfil y escaza idoneidad. 

Ese es el precio de tener como dirigente a un burócrata y no un líder político, producto de la incapacidad de Morena para procesar sus asuntos políticos. 

Baja California integró a funcionarios panistas y priistas del pasado. Zacatecas en el colmo del exceso, pues David Monreal ratificó al secretario de seguridad que es un fracaso; San Luis Potosí es la misma mafia de los Gallardo. En Michoacán y Guerrero las cosas no son muy distintas. Colima, ya los conocemos, es la legión de los primos y el bajo perfil los define, que algo parecido con una parodia política es pura coincidencia.

Fortalezas y debilidades

Michoacán, Guerrero y Colima acusan debilidades por distintas razones pero debilidades al fin. El Gobierno de México ha decidido apuntalar a estos gobiernos para subsanar las debilidades que tiene distintos orígenes.

Michoacán es un gobierno muy cuestionado por la exclusión de Raúl Morón, depositario de los consensos locales, y la intervención grosera y golpista del INE. Guerrero es muy similar. Al grupo de Félix Salgado Macedonio se le embistió groseramente desde el centro a través del grupo de pseudo feministas que intentaron imponer su candidato con la ayuda de los medios nacionales y del INE golpista de Lorenzo Córdova. Morena resistió, pero la solución llevó a la hija del senador al poder. Allí, esta circunstancia y la violencia política del estado, han llevado al Gobierno de México a impulsar la gobernabilidad desde el centro al apoyar con todo el aparato gubernamental dicho gobierno para enviarles el mensaje de que la derecha y sus intervencionistas no podrán con las decisiones de un movimiento popular.

Colima acusa debilidad, por razones distintas a Guerrero, su debilidad tiene su origen en el haber convertido una elección local –entre la Cuarta Transformación y el Prian–  en una elección entre inconvenientes. El resultado es un gobierno débil, sin rumbo, con cuadros inmaduros, y además, con integrantes de muy bajo perfil y con los mismos vicios de los gobiernos de derechas como el nepotismo.

Colima tendrá la próxima sema la visita del presidente que seguro lo hará con todo su gabinete en pleno, como lo hizo en Guerrero, para enviar el mensaje de gobernabilidad que el propio gobierno local no tiene. 

Lo más seguro es que cada uno de los secretarios desglosarán sus programas en lo relativo a Colima. La clave estará si precisarán los cómo y los procesos precisos de tiempos y métodos y si el gobierno local tendrán la capacidad de proyectar un esbozo de lo que viene para Colima o si simplemente será un acto protocolario para mantener la nueva gobernabilidad que el gobierno local ha sido incapaz de proyectar en su discurso –si es que tiene discurso–.

Los colimenses esperan, entre otras cosas, la federalización de la nómina magisterial como ya lo hizo en Michoacán, o si se mantendrá al margen la federación, como lo ha hecho en Zacatecas. Se espera el anuncio del Tren Ligero (Tren Capacha) entre Colima y Manzanillo, por citar otro ejemplo, porque el actual gobierno no atina a expresar nada, ni general ni mucho menos algo concreto. El gobierno local sigue en el limbo. Tienen ya un mes y una semana y ni discurso político tienen. 

Mientras tanto, los colimenses estamos esperando algo. Morena en Colima como partido y como gobierno local está en el limbo resistiéndose al cambio.

La ausencia de Gobierno, desde la renuncia de facto de Nacho hasta la fecha, ha provocado una atmósfera  pesada e incierta, la esperanza de cambio con la entrada de los diputados de la LX Legislatura y de la rendición de protesta del Ejecutivo estatal, el uno de noviembre, sigue acusando un vacío de poder que se siente en las calles sucias de Colima y en el aumento de la criminalidad. Hasta cuándo seguiremos así con esta ausencia de poder, esa es la gran pregunta que la sociedad política colimense es incapaz de contestar.  

Esas pequeñas cosas, de las que habla Ackerman, de dejar entrar al partido y llevar al poder a panistas y priistas son las que  terminan definiendo la gran política. La Cuarta Transformación está en riesgo por la forma de conducirse de los gobiernos locales que le están dando entrada a la corrupción y a la ineptitud,  eso ni dudarlo.

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