Columna
El puercoespín
Claudio X. González, la cabeza visible de la derecha fascista en México, tuiteó un texto desesperado que dice: “La llamada 4t, una gran farsa, acabará mal, muy mal. Hay que tomar nota de todos aquellos que, por acción o por omisión, alentaron las acciones y hechos de la actual admon.(sic) y lastimaron a México. Que no se olvide quien se puso del lado del autoritarismo populista y destructor.”
El texto publicado de X. González da cuenta del nivel de desesperación de la derecha que no encuentra caminos para volver al poder y sus amenazas demuestran que, algo está haciendo muy bien el Presidente, para que la derecha le imprima tal desesperación a sus acciones. Y a la vez da cuenta que no encuentran la fórmula para convencer a los ciudadanos de oponerse a la 4T.
Lo interesante es que, ante tal llamado de corte fascista, los partidos políticos no han fijado posición lo que puede significar, en dos extremos, o bien, que lo están ignorando y no le dan la más mínima importancia o se trata de una adhesión tácita y su silencio no es otra cosa que una aprobación vergonzante del fascismo abierto y desesperado de Claudio X. González cuyo programa abierto es la defensa de la corrupción como régimen político. Los partidos políticos continúan en su proceso decadente. Lo cierto es que la derecha no encuentra la fórmula para conectar con los ciudadanos.
La Unam y sus defensores
Por otro lado, la Unam, máxima casa de estudio a nivel nacional, también en forma, muy vergonzante, no ha tomado el rumbo del debate para su democratización y solo ha expresado una mediocre defensa de los privilegios que tienen la burocracia vividora y rapaz enquistada en ese instituto político. Y los académicos lejos de convocar a un debate interno que, conllevaría, en efecto domino, a repensar la autonomía de las universidades, tan solo, se ha reducido a defender su autonomía como una forma de conservar sus privilegios como los salarios millonarios de sus rectores y los grupos políticos que los acompañan que, en concreto, los convierte en defensores de la corrupción. Eso los convierte en académicos ladrones de los recursos públicos, amparados en el concepto de la autonomía universitaria.
Tan mal está la Unam que la mejor defensora de esta emblemática universidad es Rosario Robles que, desde la cárcel, tuiteó “Mi solidaridad con la Unam, mi universidad, por los ataques de los que es objeto desde el poder. Mi vocación social y mi compromiso con México lo aprendí en sus muros.
También que es inalienable el DERECHO A DISENTIR.”
Tan mala anda la Unam que precisa que, una ladrona, desde la cárcel la apoye.
La Unam no tiene otro camino que democratizarse y distribuir equitativa, y en forma justa, los dineros y dejar de escudarse en la autonomía para cometer sus atracos. Para los académicos de la Unam y de todas las universidades públicas del país, atonomía, se ha convierta en sinónimo de impunidad.
La derecha desesperada asume prácticas fascistas para proteger la corrupción y el saqueo. Al parecer la derecha está atrapada en su laberinto.
Amlo en Guerrero
El Presidente en Guerrero llevó al gabinete en pleno para presentar todo un plan para apoyar a un estado grande –con un PIB muy bajo–, pero también seriamente golpeado por la pobreza y la violencia.
Es un hecho inédito esta actitud del Presidente al dar un fuerte apoyo para ese estado saliéndose de las formas que se impuso, originalmente, para gobernar.
La primera generación de gobernadores morenistas fueron los de Baja California, Puebla, Veracruz y Chiapas. Aunque este último fuertemente apoyado por el partido Verde. A esta generación de gobernadores el Presidente los ha estado apoyando desde Palacio Nacional. No fue a la toma de posesión de sus cargos ni ha tenido deferencias especiales; sin embargo, en el caso de la gobernadora de Guerrero ha viajado este fin de semana a impulsar un plan para apoyar al gobierno de Evelyn Salgado.
Desde mi perspectiva, la deferencia hacia Evelyn Salgado Pineda, es una cortesía de género, porque se encuentra en un estado particularmente golpeado por la pobreza y la violencia, y además, precisa de apoyo e impulso de su economía, pero también es una señal de apoyo particular para los gobiernos más débiles de Morena. Esta nueva oleada de nuevos gobiernos estatales morenistas también marcan diferencias del cómo se va a gobernar y está claro que desde el centro algunas regiones serán directamente monitoreadas desde la capital, lo cual conlleva buenas y malas noticias. Buenas porque contarán con recursos extraordinarios para desarrollar la región, pero la mala es que necesitarán del monitoreo y el tutelaje de la Federación para que los recursos sean utilizados con eficiencia y probidad.
La visita del Presidente pone de relieve la necesidad de desarrollar políticamente las regiones para que haya desarrollo económico, pero también crecimiento político con disciplina y paz.
Es casi seguro que Colima correrá la misma suerte. El nuevo gobierno de Colima, cuando anunció, el futuro gabinete del gobierno morenista ya se observan dos enclaves de la Federación: el secretario de Seguridad y el subsecretario de Administración. En otras palabras, en Colima ven debilidad en esa dos áreas.
Las buenas noticias son que el Gobierno de Mexico está al pendiente y le va entrar al quite. No debe descartarse que el tren ligero sea una alta prioridad, como desarrollo regional, pero monitoreado por el Centro.
En pocas palabras nos siguen viendo como menores de edad, pues la sociedad política colimense se comporta en forma muy aldeana. Observemos como ejemplo cuando Alejandro Encinas habla de que Colima contará con una gran gobernadora. Para empezar Encinas carece de autoridad para hablar de Colima, pues se ve que no conoce la región y el asunto de los desaparecidos a estas alturas ha sido un fracaso, y en Colima, los familiares de los desaparecidos han sido tratados con desdén por la actual administración, y a nivel nacional, es un rubro cuasi fracasado. Encinas, un cuasi fracasado, hablando de algo que está más cerca a una campaña política que a una opinión ponderada y de Estado.
Los funcionarios públicos deberían de comportarse más como elementos de un orden de Estado que como miembros de un partido políticos, en este caso de Morena.
El mismo Presidente ha tenido mucho cuidado al hablar de funcionarios de su partido sin dejar de ser morenista. No cabe duda que la finura no se da en maceta.