Colima, México, Avanzada (29/09/2021).- Después del desgajamiento del cerro El Chiquihuite, en el municipio conurbado de Tlalnepantla, Estado de México, han ocurrido otros hechos similares en la región de Colima y Jalisco, con un lamentable número de víctimas que tal vez pudieron haberse evitado.
En el caso de El Chiquihuite, el suceso ocurrió el 10 de septiembre, después de unas torrenciales lluvias de reblandecieron la tierra y causaron la muerte de al menos cuatro personas y provocaron daños en decenas de viviendas ubicadas en la zona, lo que generó la necesidad de que un grupo de rescatistas se mantuviera más de dos semanas trabajando en el área.
Respecto de esta tragedia, hubo señalamientos en el sentido de que tal vez pudieron tomarse medidas preventivas para evitar las pérdidas humanas, pues desde antes de que ocurriera el siniestro hubo advertencias de habitantes sobre lo que podría ocurrir.
“Cerro del Chiquihuite convertido en cascadas, próximo deslave”, describió en un video de Tik Tok el usuario @xaviergomez019, donde se mostraban las grandes cantidades de agua que se precipitaban desde las laderas. Dos días después, una parte del cerro se vino abajo.
Días después, en Colima murieron tres mujeres y una más resultó herida como consecuencia del desgajamiento de un cerro en la carretera Villa de Álvarez-Minatitlán, cuando las víctimas trataron de cruzar caminando de un extremo a otro sobre los escombros de un primer derrumbe y las sepultó una segunda avalancha de piedras y tierra.
Posteriormente, cuando el personal de Protección Civil se encontraba realizando trabajos para la liberación de la carretera, ocurrió otro deslave que afortunadamente no cobró más víctimas.
No pasó mucho tiempo para que sobre la carretera Comala-La Becerrera se desgajara otro cerro que, aunque bloqueó totalmente el paso por esa vía, tampoco generó víctimas mortales.
Y este lunes 27 de septiembre ocurrió otro gran desgajamiento de un cerro en la carretera libre Colima-Guadalajara, que destrozó un gran tramo de la carretera a la vez que dejó un saldo de una persona muerta y una herida.
El mismo día de los hechos, se detectó que un vehículo se había desbarrancado y el personal de los cuerpos de rescate logró sacar sano y salvo a un hombre que se encontraba en el interior del automóvil.
Sin embargo, una joven enfermera de 33 años de edad no corrió la misma suerte y luego de haber sido reportada desaparecida su cuerpo sin vida fue encontrado este martes 28 bajo la tierra y las piedras desprendidas del cerro.
Frente a este tipo de acontecimientos que están ocurriendo tendríamos que plantearnos una serie de preguntas. ¿Hasta qué punto pueden ser considerados simples accidentes atribuibles a la naturaleza y hasta qué punto pueden estar siendo generados de manera directa o indirecta por la acción u omisión del ser humano?
Si tratáramos de encontrar la explicación exclusivamente en el reblandecimiento de los bloques de tierra a causa de las abundantes lluvias, ¿cuál es la responsabilidad humana en la alteración climática que provoca este tipo de sucesos?
¿Cuál responsabilidad tienen los ciudadanos que ubican sus viviendas en zonas no adecuadas e inseguras? ¿Cuál es la responsabilidad de las autoridades que a lo largo de las décadas han permitido esto?
¿Hasta dónde pueden atribuirse estos desastres a la falta de planeación y diseño de las carreteras, a cuyos costados se dejan grandes moles cerriles que en cualquier momento pueden desprenderse sepultando todo lo que vaya pasando por el lugar?
¿Hasta dónde una buena planeación y adecuadas medidas de seguridad pueden hacer evitables o al menos disminuir estas muertes?