No es un fenómeno nuevo el de los derrumbes de los cerros que bordean la carretera estatal Villa de Álvarez-Minatitlán. Prácticamente todos los años se desgajan algunas partes sobre la cinta asfáltica, bloqueándola temporalmente hasta que acuden trabajadores del gobierno del estado a liberar el paso.
Los dos desgajamientos ocurridos la noche del jueves en el kilómetro 34 de la carretera mencionada cobraron la vida de dos mujeres y ocasionaron heridas a una tercera, como consecuencia de un colapso de talud carretero que según estimaciones de la Unidad Estatal de Protección Civil (UEPC) removió 50 mil metros cúbicos de material pétreo.
Ante un hecho de esta magnitud, habría que preguntarse y analizar si el gobierno estatal, bajo cuya jurisdicción se encuentra esa carretera, pudo haber tomado medidas preventivas para que no ocurran este tipo de sucesos que ponen en peligro la seguridad de las personas que todos los días transitan por esa vía de comunicación terrestre.
Seguramente los especialistas en ingeniería podrían determinar si es posible utilizar maquinaria pesada para disminuir o rebanar las porciones de cerros que representan mayores riesgos de desgajamiento o, en otros casos, la colocación de mallas u otros implementos que logren contener los derrumbes.
Con base en los avances tecnológicos de la actualidad, de seguro algo podría hacerse para prevenir estos hechos trágicos que han costado y podrían seguir costando en el futuro la pérdida de vidas humanas. Los costos económicos de una obra como esa, así sean elevados, se justifican porque están destinados a proteger la vida de las personas.
Después de localizar los dos cuerpos sin vida y a la mujer herida, en la zona del desgajamiento la tarde del viernes ya habían concluido los trabajos de búsqueda de personas, luego de que ya no se tenían reportes de más desaparecidos, por lo cual estaba por iniciar la remoción de escombro con maquinaria pesada.
Se anunció que estos trabajos de remoción de escombro los realizarán de manera conjunta la Secretaría de Infraestructura y Desarrollo Urbano (Seidur) del Gobierno del Estado y la empresa minera Peña Colorada.
Debido a que la carretera Villa de Álvarez-Minatitlán permanecerá cerrada durante varios días, se pidió a la ciudadanía no acercarse a la zona y utilizar rutas alternas. Ante esas labores, personal de diferentes corporaciones de seguridad y protección civil montarán guardias permanentes para evitar riesgos.
Ante tragedias de esta naturaleza no es suficiente que los gobernantes se limiten a expresar sus condolencias a los deudos, sino que cualquier servidor público consciente de su responsabilidad tendría que buscar mecanismos para tomar medidas y evitar que se repita.
Por los tiempos políticos que vive el estado, esta tarea de prevenir le correspondería a la gobernadora entrante, Indira Vizcaíno Silva, aunque no está por demás señalar que con base en los derrumbes de años pasados —con víctimas o sin ellas—, tanto a José Ignacio Peralta Sánchez como a sus antecesores les tocaba asumir la labor de prevenir percances de ese tipo. Si lo hubiesen cumplido en su momento, las muertes de las dos mujeres seguramente se habrían evitado.